PIEL DE ASNO


Rodrigo Valencia Q. ©
«El amor se esconde en el corazón cual ladrón, y en secreto organiza su desdicha», se canta allí; pero, como en todo cuento de hadas, la feliz unión es resultado final, epílogo con sello de oro para una historia donde la maravilla supera a la realidad.
Recobrar el disfrute de este filme después de cuarenta y tantos años de haberlo visto por primera vez, actúa como vara mágica para regocijo del espíritu, y hace pensar que la fantasía y la eterna juventud saldrán del bosque encantado a librar la vida de todas sus sombras, mientras una delicia de música, compuesta y dirigida por Michel Legrand, ambienta las escenas del famoso cuento de Charles Perrault.
Dirigida por Jaques Demy (1970), con Jean Marais, Catherine Deneuve y Jaques Perrin, y restaurada en 2003, la producción francesa «Piel de asno» es un hermoso drama musical de fantasía; el hada vuelve a nosotros con la nostalgia de paraísos perdidos, nos hace añorar la magia que convierte toda pesada nube de este mundo en maravilla.
El filme «Piel de asno» asombra con atmósferas de lujo, finura y calidad; el cine ha ganado, para su historia, un memorable recinto de visiones propias de la edad de la inocencia. Bajo el disfraz de asno se ocultaba el deslumbrante traje de oro; la vara mágica ha transformado todo en felicidad, y, como han sugerido algunos exégetas de lo esotérico, algo de la oculta simbología hermética habrá que adivinar entre el barroco ropaje de la fantasía.



