Madriguera idiomática
Por: Jairo Cala Otero
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Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias
Por: Jairo Cala Otero
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Por Jairo Cala Otero / Periodista cultor del español
Por Jairo Cala Otero
Por Jairo Cala Otero
Miami – EE. UU.
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Respetado y apreciado Jairo, perdone por dirigirme de esta manera, como si fuese un viejo amigo, pero es que así lo siento; tal vez, porque el permanente contacto a través del correo, con todo el conocimiento que me ofrece, me hace sentir como su amigo y mi profesor.
Déjeme expresarle mi agradecimiento por el tiempo que dedica para irrigar conocimientos, sobre todo a quienes a diario vivimos en permanente comunicación con la sociedad, como parte de nuestra profesión. Soy un asiduo lector de sus artículos, los que acuño en una carpeta especial para un constante repaso o consulta a dudas que tenga sobre mis escritos o locuciones.
Siempre estoy atento al correo, a la espera de tan preciado material.
Con sentimiento de aprecio, atentamente,
Mario Eduardo Rey
Periodista
Secretaría de información y prensa
Gobernación del Meta
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Señor Jairo Cala Otero:
No sé cómo obtuvo mi correo electrónico, pero quiero por este medio felicitarlo y agradecer a la persona que me incluyó entre sus lectores, para aprender de este idioma tan maravilloso como es el español.
Siga enriqueciéndonos con sus conocimientos, para poner nuestro grano de arena en este mundo, que se interesa poco por mantener el ESPAÑOL CORRECTO.
Atentamente,
Claudia Yaneth Oviedo G.
Jefe de suministros de Rimax
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Jairo, un abrazo de un paisano y colega suyo, desde Cúcuta.
Lo invito a que siga haciéndonos disfrutar de las bellezas de nuestro idioma.
¡Bendiciones!
Diego Suárez
Cúcuta
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Por Jairo Cala Otero
Preguntan los lectores
1. «Permítanos iniciar nuestra alianza; la que estamos seguros va hacer muy fructífera económicamente para las partes»: Un periodista y abogado envió por correo electrónico un mensaje comercial para ofrecer sus servicios. Incluyó un error de puntuación y un tremendo descalabro lingüístico. Veamos: en alianza no debió escribir punto y coma sino coma. Y después vino la debacle porque escribió: “Estamos seguros va hacer…”, cuando debió escribir: “Estamos seguros de que va a ser…”. Aconsejable que el periodista-abogado haga también una firme alianza con la gramática española.
2. “El príncipe de España cumple 40 años, está casado con dos hijos…”: Descripción que hiciera una periodista en televisión sobre el príncipe Felipe. Pero por la falta de coherencia y sentido común –que, dicen, es el más abundante, pero no se aplica- la comunicadora metió la pata al decir que “está casado con dos hijos”. De tal suerte, lo puso como un hombre depravado que lleva una vida marital con su progenie. ¡Bárbara descachada! En verdad lo que debió decir fue: “…cumple 40 años, está casado con Letizia Ortiz Rocasolano y tiene dos hijos” (O es padre de dos hijos). ¡Es abismalmente diferente!
3. “…a propósito de la audiencia pública que se llevará mañana”: Oraciones amputadas como esta suelen usarse con mucha frecuencia. Aquí da la sensación de que la anunciada audiencia fuera a ser trasladada (llevada) a otra ciudad, pero no se dice a dónde. En verdad no había ningún traslado, lo que quiso decir quien pronunció esta expresión en una emisora de radio fue que una audiencia se iba a llevar a cabo al día siguiente; es decir, se iba a producir, a realizar, a efectuar. Debió, entonces, decir: “…a propósito de la audiencia pública que se llevará a cabo (o se realizará) mañana”. Harían falta también audiencias públicas para juzgar a quienes hablan mal.
4. “Durante más de dos horas y media duró la reunión”: Aquí sobró la preposición “durante”, o pudo usarse otro giro lingüístico. Pero no este porque con él se dice una incoherencia. “Más de dos horas y media duró la reunión”, es una opción. “Durante dos horas y media deliberó la reunión”, es otra. Se nota que el autor de la oración no conoce las preposiciones ni su adecuado uso.
5. “Hay un represamiento de carros en el sector…; se le recomienda a los vehículos que no circulen por esa zona”: Muy bueno que, en lugar del poco ortodoxo vocablo “trancón” (que pareciera derivar de una tranca enorme, aunque ya tiene aprobación de la RAE) se use represamiento (o congestión, o embotellamiento). En cambio, muy malo que en la oración complementaria se diga que la sana recomendación es para los vehículos. Debió ser para sus conductores, pero usando el dativo de tercera persona del pronombre “le” en plural, como corresponde. “…se les recomienda a los conductores de vehículos que no circulen por esa zona”. Y a quienes hablan y escriben mal se les recomienda aprender gramática elemental española.
6. “…son investigados por la muerte de una niña, que murió por falta de atención medica”: Es claro que puede deducirse lo que quisieron decir en esta oración. Pero no por ello hay que admitir que se omitan deportivamente las tildes, como sucedió con la que requería el término “médica” (palabra esdrújula). Distinto sería si se dice de alguien que aplica un procedimiento médico: “El doctor fulano medica muy bien a sus pacientes”. Es decir, administra procedimiento médico a sus pacientes. Pero en el caso de la niña ella requería atención médica, con tilde. Además, esta nota tiene una falla: repite la referencia a la muerte (Muerte de una niña, que murió…) En cambio, pudo escribirse: “…por la muerte de una niña, ocurrida por falta de atención médica”.
7. “El cuerpo de Wilber Varela y de otro hombre que le acompañaba, será enviado a…”: ¡Qué fenómeno más curioso! Hasta ahora se sabía de personas que tienen dos sexos. Se les llama hermafroditas. Pero no sabíamos nada sobre que un solo cuerpo sirviera simultáneamente para dos personas. Así se colige de la oración gramatical en cita. “El cuerpo de Wilber (…) y de otro hombre…”, y para colmo se remacha el error con los verbos “será” y “enviado” en singular, lo cual reafirma que un único cuerpo era del narcotraficante y de otro individuo. Opciones para la expresión: “El cuerpo de Wilber Varela y el de otro hombre que le acompañaba serán enviados a…”; Los cuerpos de Wilber Varela y de otro hombre que le acompañaba serán enviados …”.
8. “El cadáver fue encontrado baliado…”: Tras de cotudos, con paperas. Además de muerto, mal descrita la forma como le quitaron la vida. “Baliado” no es el término correcto. El participio de “balear”, verbo castizo para decir que se disparan balas sobre alguien, o se tirotea a alguien, es “baleado”. Pero, además, hubo cacofonía en la expresión puesto que chocan dos participios, uno detrás del otro: encontrado y baleado. Esas dos terminaciones (ado) hacen malsonancia.
“El escritor ha publicado otro libro. Se trata de un refrito de trabajos anteriores”: La Fundación del Español Urgente –FUNDEU- advierte que la expresión “se trata de” no debe llevar sujeto cuando se utiliza en lugar de la forma verbal “es”. Y añade que “para referirse a algo ya mencionado, en español se emplea con frecuencia la locución ‘se trata de’ con el sentido de es”. Esa expresión está bien empleada sólo cuando se usa como impersonal y en tercera persona del singular. Por lo tanto, son incorrectas las construcciones en las que se le adjudica un sujeto, como “El libro se trata de una novela”. O aquellas otras en las que se emplea el verbo en plural porque su complemento va en plural, como en “Se trataba de partidos de Segunda División”. Como el giro tiene carácter impersonal debe decirse: “El escritor ha publicado otro libro. Es un refrito de trabajos anteriores”.
“Proxeneta tras las rajas”: ¡Tamaña metedura de pata! Por un lado, una vocal (la a) sustituyó a otra (la e) y le dio rumbo erótico-vulgar a la oración gramatical del ejemplo (En realidad se quiso decir: “Proxeneta tras las rejas”, es decir, preso). Y, por otro lado, no pudo haber sido más coincidente la turbación mecanográfica del autor de la sentencia noticiosa, con la actividad de la persona que había sido privada de su libertad por las autoridades de Policía, por andar promoviendo la prostitución entre mujeres (Estuve tentado a escribir “entre las rajas”). De tal modo que parecería que el subconsciente del redactor se encaminó hacia la senda morbosa; por eso asoció proxeneta con “rajas” en lugar de con rejas. Porque en términos vulgares al órgano sexual femenino se le dice así: “raja”. ¡Guau!
“Director, Fulano y Mengano”: Así dice la presentación de un conocido noticiero radial, en Colombia. Ofrece un problema: no hay concordancia entre el adjetivo (Director) que es de número singular y los sustantivos propios Fulano y Mengano, que forman un plural. Lo más relevante es que el director nacional de ese noticiero es un virtuoso periodista, escritor y miembro de la Academia Colombiana de la Lengua. Este error, sumado a los múltiples que los periodistas por él dirigidos cometen a diario, indica que allí se descuida la elemental tarea de usar apropiadamente el idioma. Aquella presentación para los informativos debería decir: “Directores, Fulano y Mengano”.
“Buenos días, don Juan. ¿Cómo le amaneció?”: Saludo seguido de una pregunta de doble filo, de una vendedora de chance. Cuando escuché tal interrogación miré a don Juan y quedé a la expectativa de la respuesta que pudiera dar. “Bien”, dijo. Entonces supe que él no había caído en la cuenta del doblez de la pregunta. Porque hubiese podido responder, por ejemplo: “Me amaneció bien y dispuesto, gracias a Dios”. Porque ese dativo de tercera persona (Le) –que no debió usar la vendedora de fortuna- viene a constituir, además de error idiomático, una ocasión para que el pensamiento se extravíe hacia senderos sexuales. Lo correcto, entonces, es decir: “Buenos días…¡Cómo amaneció?”.
El primero está formado por un prefijo (pre) y el infinitivo ver –prever-, que significa ver con anticipación; adelantarse a avizorar una situación determinada. No tiene que ser una vista física de algo o alguien. Funciona también en sentido figurado.
Ejemplos:
-El Gobierno prevé (con tilde) que la crisis económica reducirá el empleo”.
-Las autoridades previeron las consecuencias de la excesiva libertad.
-El comercio organizado prevé buenas ventas en la próxima temporada de Navidad.
No son, por tanto, correctas las siguientes expresiones:
-El Gobierno prevee que la crisis económica reducirá el empleo.
-Según se prevee todo saldrá bien.
-El candidato prevee lo que se aproxima.
Este error se extiende a todos los tiempos y formas del verbo prever: prevee, preveemos, preveímos, preveerán, etc. en lugar de: prevé, prevemos, previmos, prevén. Resumiendo: prever debe conjugarse como ver, no como proveer, que significa suministrar algo a alguien.
2.- “Sisbenizar”: Muchos periodistas y servidores públicos usan este vocablo como verbo, a partir del sustantivo SISBEN (con mayúsculas sostenidas porque es una sigla). Es incorrecto, por inexistente. No todos los vocablos que terminan en los sufijos ar, er, ir, han de considerarse verbos; sólo lo son aquellos que implican una acción definida y que sirven de soporte al sujeto de la oración.
SISBEN, como se sabe, es un sistema del Gobierno para brindar asistencia en seguridad social a las clases más desfavorecidas del país. No tiene conjugación. Por tanto, es impreciso decir: “Las familias serán ‘sisbenizadas’ el sábado venidero”; “Tres mil doscientas personas fueron ‘sisbenizadas’ por la alcaldía”; “Los campesinos de la vereda Espantan Perros se ‘sisbenizaron’ ayer”. Para significar tales acciones es preciso decir: “Las familias fueron vinculadas al SISBEN el sábado”; “Tres mil doscientas personas gozan del SISBEN de la alcaldía”; Los campesinos de la vereda Espanta Perros tienen SISBEN desde ayer”. Para eso hay diversidad de giros lingüísticos en nuestro idioma.
3.- “Incautar”: Para llegar al fondo de este verbo es preciso saber su definición: “Dicho de una autoridad judicial o administrativa: Privar a alguien de alguno de sus bienes como consecuencia de la relación de estos con un delito, falta o infracción administrativa. Cuando hay condena firme se sustituye por la pena accesoria de comiso”. La segunda acepción, dice: “Apoderarse arbitrariamente de algo”. Ejemplo: Se incautaron DE mi maletín.
Su conjugación va acompañada de pronombres como me, se, te, nos, porque es un verbo pronominal (El que se construye en todas sus formas con un pronombre átono que concuerda con el sujeto y que no desempeña ninguna función sintáctica oracional). Así, se dirá: Me incauté de esos libros; Nos incautamos de 32 toneladas de cocaína; Se incautaron de tres carros que habían sido robados.
Una periodista decía: “A mí no me gusta esa expresión”. No se trata de si a uno le gusta o no. Así no funcionan los idiomas. Se trata de que así lo indique la norma lingüística. Y esa es la funcionalidad del verbo incautar.
Es incorrecto, por tanto, escribir y decir: “La Policía Nacional incautó un arsenal”. Lo correcto es: La Policía Nacional SE incautó de un arsenal.
4.- “Recrudecer”: Este vocablo también lo emplean en demasía los periodistas cuando hay noticias relacionadas con el invierno, o temporada de lluvias. Casi en todas ellas dicen que “el invierno se ha recrudecido”; o “El invierno empezó a recrudecer”. Pero el error está en que lo emplean cuando la temporada de lluvias apenas está comenzando. Y resulta que recrudecer significa que una situación determinada (especialmente las enfermedades) toman nuevamente gravedad cuando estaban amainando.
En los casos en que citan el verbo recrudecer –con todas sus variantes posibles- mal puede haber “recrudecimiento” si las lluvias apenas llevan unas cuantas horas y no han mermado.
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Eventualmente –como les ocurre también a los porteros de fútbol- se cuelan algunas “bolas idiomáticas”. Ocurre cuando algún material se desvía de ruta, se mete en el sistema y se manda a talleres sin que primero haya pasado por mis manos, mis ojos y mi mente. Pero eso es parte de los gajes de este oficio.
No lo es, en cambio, el uso repetitivo de términos erróneos. Eso suele pasar con frecuencia con uno que otro articulista de los periódicos.
Hoy les presento algunos de ellos, con sus respectivas enmiendas:
1.- Arriar: Este verbo confunde a muchos. No es lo mismo que arrear, como se cree. Arriar es, en el mundo marítimo, bajar las velas o las banderas del barco; también significa aflojar o soltar un cabo, una cadena u otro objeto. En cambio arrear tiene 5 acepciones (significados o usos): 1. estimular a las bestias para que echen a andar, o para que sigan caminando, o para que aviven el paso. 2. Dar prisa, estimular. 3. Ir, caminar de prisa. 4. Llevarse de manera violenta algo, o, a veces, hurtarlo o robarlo. (“Arrearon con todo lo que había en su casa”). 5. Ejercer el oficio de arriero.
No es correcto entonces decir el conocido aforismo: “Es mejor atajar que arriar”. Aquí debe usarse el otro verbo: “Es mejor atajar que arrear”.
¡Arre, mula hijuemadre!
2.- Chatarrizar: Los necios siguen haciendo uso de este “verbo”, para decir que algunos vehículos viejos van a ser convertidos en chatarra. Se equivocan porque esa no es la palabra correcta para designar tal suceso. Es más, ni siquiera existe en nuestro idioma. El vocablo aprobado por los lingüistas y usado en tal sentido es chatarrear. Ejemplos: “El Ministro de Transporte anunció que 10 mil camiones viejos serán chatarreados”; “Aquellos carros serán sometidos a chatarreación”; “El año entrante chatarrearé mi carro, ya está muy viejito”. Si se sigue usando “chatarrizar” es probable que se termine por chatarrear al castellano. ¡Un peligro para la comunicación!
3.- Conllevar: Muchísima gente está convencida de que este verbo significa conducir a algo, tener una consecuencia. Sin ser “ave de mal agüero” debo defraudar a esa gente. No hay tal. Lo que quiere decir es lo siguiente (tiene 5 acepciones): 1. Sufrir, soportar las impertinencias o el genio de alguien. 2. Sufrir otra cosa adversa y penosa. 3. Implicar, suponer, acarrear. 4. Contener, comprender, abarcar. 5. Ayudar a alguien a llevar los trabajos.
Así que es incorrecto usarlo para decir, por ejemplo: “Esa situación conlleva a que el peligro sea mayor”; “El proyecto conlleva al desarrollo del barrio”; “El mal uso de las vías conlleva a que haya accidentes”, entre otras posibles oraciones. En cambio es correcto: “Conllevó esa pesadumbre por muchos años”; “Al lado de sus hijos, la mujer conlleva la carga de los malos tratos de su esposo”; “Debe de ser triste conllevar ese dolor”.
4.-Vargaz: Uno de los articulistas del periódico para el que trabajo escribía el apellido del Alcalde de Bucaramanga (Vargas), con zeta (z). No una vez, pues podría haber sido un desliz de mecanografía, simplemente, ¡sino diez o veinte, o más veces en un mes! Era claro, por la reiteración del error, que aquel escribidor estaba convencido de que Vargas se escribe con zeta final. Pareciera increíble, pero como este hay cientos de errores incrustados en las mentes de muchos comunicadores colombianos. Y parece una tontería, pero no lo es a la hora de confrontar el asunto con el lenguaje culto. Hay que insistir: los diccionarios no son útiles cuando permanecen cerrados. Nadie aprenderá ortografía mientras no tenga voluntad para estudiarla.
5.-Comparendos: Siempre que alguien se refiere a las sanciones que imponen las autoridades contra conductores que infringen las normas de tránsito lo hace utilizando este término: comparendo. La palabreja pareciera provenir de “comparecencia” (acudir a algún sitio), pero no es así. No tiene raíz alguna porque no existe en castellano. Es una palabra sin «bautismo», sin «registro civil», sin reconocimiento paterno por parte de la Real Academia Española. ¡Es espuria!
¿Cómo debe decirse entonces en esos casos? Sencillamente: sanciones, multas, castigos económicos, penas pecuniarias.
¡Hasta una próxima ocasión!
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