UNO DE LOS GRANDES GUARDIANES DEL PATRIMONIO

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“Álvaro Montilla Vega in memoriam”
La muerte del arquitecto Álvaro Montilla Vega deja un profundo vacío en la vida cultural de Popayán y del país. Con su partida no solo desaparece un profesional destacado y un gestor cultural de enorme sensibilidad, sino también uno de los hombres que ayudó a preservar la memoria histórica y patrimonial de una ciudad cuya esencia cultural constituye parte fundamental de la identidad colombiana.
Aunque no nació en Popayán, fue payanés por adopción, por convicción y por amor profundo a esta tierra. La ciudad lo acogió como uno de los suyos y él respondió entregándole décadas de trabajo, conocimiento y compromiso con la defensa de su patrimonio arquitectónico, cultural y gastronómico. Su vida terminó entrelazada con la historia reciente de Popayán y con las instituciones culturales que ayudó a fortalecer.
Álvaro Montilla Vega entendió que las ciudades no solo se construyen con cemento y planos, sino también con memoria, identidad y sentido de pertenencia. Por eso dedicó buena parte de su existencia a la recuperación y conservación de espacios históricos, al fortalecimiento de los oficios tradicionales y a la promoción de proyectos culturales que hoy hacen parte del alma misma de Popayán.
Fue el primer director de la Fundación Escuela Taller de Popayán, desde donde lideró procesos fundamentales para la restauración y conservación patrimonial en la ciudad y en el suroccidente colombiano. Bajo su orientación se impulsaron programas de formación en oficios tradicionales que permitieron rescatar conocimientos ancestrales relacionados con la carpintería, la forja, la albañilería y otros saberes esenciales para la preservación del patrimonio histórico.
Su mayor legado fue su participación en la consolidación del Congreso Gastronómico de Popayán, junto a Guillermo Alberto González Mosquera y otros visionarios que comprendieron que la gastronomía también constituye una expresión profunda de la cultura de los pueblos. Gracias a esa visión colectiva, Popayán logró proyectarse ante Colombia y el mundo como una ciudad donde la tradición culinaria es parte inseparable de la memoria cultural.
El Congreso Gastronómico se convirtió con el tiempo en uno de los eventos culturales más importantes de América Latina. Allí convergieron investigadores, chefs, cocineras tradicionales, académicos y ciudadanos alrededor de una idea esencial: proteger la cocina tradicional como patrimonio vivo. Álvaro Montilla Vega comprendió tempranamente que detrás de cada receta existía una historia familiar, una raíz indígena
o afrodescendiente, una tradición campesina y una forma de entender el territorio.
Su gestión cultural nunca estuvo motivada por el protagonismo personal. Quienes compartimos con admiramos su sencillez, su sensibilidad humana y su capacidad de construir proyectos colectivos. Fue un hombre convencido de que la cultura debía trascender los gobiernos y convertirse en política permanente para la defensa de la memoria y de la identidad de los pueblos.
Hoy Popayán siente la tristeza de despedir a uno de sus grandes guardianes del patrimonio. Su legado permanecerá vivo en los espacios restaurados, en las nuevas generaciones formadas bajo el respeto por la historia y en cada edición del Congreso Gastronómico que continúe reuniendo a la ciudad alrededor de su riqueza cultural.
A sus familiares, amigos y seres queridos, así como a los miembros de la Corporación Gastronómica de Popayán y a Enrique González Ayerbe, mis más sinceros sentimientos de solidaridad y acompañamiento.
La obra de Álvaro Montilla Vega trasciende el tiempo. Su nombre quedará ligado para siempre a la defensa de la memoria cultural de Popayán y a la convicción de que el patrimonio no pertenece únicamente al pasado, sino también al futuro de las generaciones que deberán aprender a protegerlo. Paz en su memoria.
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