¿SON BUENOS LOS TLC´S PARA COLOMBIA?
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Locombiano
La pregunta de Portafolio insinúa que uno tendría que responder que sí, de acuerdo con los capitalistas, los banqueros, los grandes comerciantes o los que nacieron con genes de vendedores y culebreros de marcado pueblerino. Y la respuesta sería no para quien no nació en cuna de rico o no tuvo una educación encaminada a los negocios y no ha tenido contacto con experiencias de exportaciones e importaciones o que ni siquiera tenga una cuenta corriente o un lote para sembrar o un local para alquilar.
Los TLC´S no son experiencias viejas. Son instrumentos nuevos que nacieron en el juego de la globalización. Los países no pueden encerrarse en producir para abastecerse a sí mismos. Deben ofrecer productos que broten del ingenio de sus gentes, de la tierra y su entorno. No todos los países tienen riquezas por igual. El trópico se distingue por su exuberante vegetación, por el clima, por sus frutas que nacen casi en terrenos silvestres y requieren relativamente pocos cuidados.
Colombia es un país agrícola y pecuario por vocación y territorio. Sus tierras son fértiles y tienen la ventaja de tener todos los climas. Hay productos como la leche y los quesos que se producen en sabanas frías, como Ubaté, Chía, Sopó, Entrerríos, Rionegro, frutas como la uva en el Valle, la caña azúcar en todo el territorio así como el maíz, la papa también de la sabana y en Nariño, en Boyacá y Cundinamarca. El arroz en climas cálidos como Huila, Tolima y el Llano. La Yuca y el ñame en la Costa son producto apetecido.
La ganadería en el Meta y en los llanos orientales, en toda la costa Caribe y en más poca proporción en cada departamento. Al lado del ganado vacuno progresa cada vez más la cría de ganado porcino. Lamentablemente el ganado lanar se ha ido disminuyendo. El ganado caprino casi es exclusivo de los Santanderes, aunque en el Valle se ven muchos ejemplares. La cría de conejos también se está extendiendo.
Aunque tenemos dos mares Colombia no ha formado una actividad pesquera pujante, que la distinga internacionalmente. Sus aguas las explotan barcos extranjeros a la vista complaciente de la Armada. Pero no hay como en Ecuador, Perú y Chile una vocación marítima y pesquera organizada y protegida.
Colombia tiene en su territorio minas de recebo, de oro, plata, platino, uranio, coltan, níquel, aluminio, cobre, carbón y petróleo. A pesar de que hay varias Facultades de Ingeniería de Minas y metalurgia en Antioquia y Bogotá tampoco hay una industria nacional que aproveche la mano de obra nacional para extraer con eficiencia y hacer apta la explotación y utilización en plantas que procesen estos minerales. Solo antes en Pacho y en Paz de Río hubo fabricación de hierro para construcción pero jamás se instaló una industria que lanzara al mercado maquinaria pesada como extrusoras, carros, tractores, recolectores de granos.
Colombia se contentó con importar en las décadas de los 20 y 30 maquinaria de Inglaterra y luego de otros países y carros de EE.UU, Japón y ahora de Corea. Solo ahora vendrá al país la ensambladora de aviones brasilera Embraer a Buenaventura a invertir en una industria y a dar empleo a una cantidad importante de obreros e ingenieros. ¿Qué se hicieron nuestros emprendedores colombianos? Muchos de nuestros cerebros se fugan. Y quienes se quedan ¿dónde están?
El Sena se contenta con capacitar medianamente a jóvenes en medio año o dos años como técnicos o con certificado para servir de ayudantes de segunda. Y, probablemente así se quedarán sirviendo de mano de obra no calificada y barata a los consorcios y empresas multinacionales y talleres colombianos.
Y nuestros campesinos todavía siguen arando con bueyes, azadones y cosechando con las uñas. El gobierno con el TLC nunca los capacitó ni les presta asesoría para asociarse y poder acceder a créditos para mejorar su trabajo y calidad de vida. Solo se les ofrece una vivienda gratis, pero su parcela y sus herramientas siguen igual a como estaban hace cien años. Se les engaña con el pan pero no se les enseña a hacerlo. Se les da el pescado regalado pero no se les enseña a pescar.
Sí. Los TLC´S pueden ser buenos*, pero solo para quienes están altamente capacitados y tienen herramientas adecuadas. Esto no se cumple para la mayoría de los colombianos.
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