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Sábado, 10 de octubre de 2026
martes 18 junio, 2013 a las 12:32 pm

Se le fueron las luces a Correa

CORREA ROMPE PERIODICO
Luis Barrera
Por: Luís Barrera
[email protected]

La Asamblea Nacional de Ecuador por iniciativa del gobierno de Rafael Correa  aprobó la Ley de Comunicación, que incluye novedades como la figura del «linchamiento mediático» y la creación de un Consejo de Regulación de Medios y es considerada una «mordaza» por la oposición. Mientras desde la oposición se calificó la jornada como un “día fúnebre”, desde el oficialismo se habló de “día histórico”.

Según el ponente de la ley, el legislador oficialista Mauro Andino, esta norma defiende la «libertad de información, pero con responsabilidad ulterior». “En la Asamblea Nacional se firma el acta de defunción de la libertad de expresión. Vamos camino a la consolidación de un régimen fascista”, escribió, por el contrario, el asambleísta de oposición Andrés Páez en su cuenta de twitter.

El debate de fondo consistió en el alcance jurídico y político que diferentes actores sociales, políticos y económicos le atribuyen a la noción de libertad de expresión instituida a partir de la Declaración Universal de Derechos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y la Convención Americana de Derechos Humanos; y cómo consideran que dicha noción debe desarrollarse en el ordenamiento jurídico y social internacional o global, así como dentro del reinante vaivén político del vecino país ecuatoriano.

A pesar de su actitud autoritaria y arbitraria para con los medios de comunicación y la libertad de expresión, las encuestas más recientes sitúan la popularidad de Correa por encima del 80 por ciento. Correa sostiene su carisma arrollador y en adelante con esta Ley no se ordenará publicidad oficial a los medios privados e independientes en poder de algunas familias influyentes como en el caso de Colombiano.

CORREA ROMPE PERIODICO

Rafael Correa al secretario nacional de Comunicación, Fernando Alvarado, ordenó sistemáticamente aplicar censura y discriminar publicitariamente a quienes le sigan haciendo oposición o mantengan su posición independiente. Al decir «mercantilistas» el Presidente se refería a los medios de comunicación privados de Ecuador, a los cuales también suele calificar como «corruptos», «siniestros» o «mediocres».

Correa tiene una pelea casada con la prensa ecuatoriana y en ese sentido pese al afecto de su pueblo y su aceptación como mandatario progresista se le están yendo las luces, porque alguien que sostenga ser democrático y defender los derechos humanos y sociales, no debe recurrir a esas posturas dictatoriales porque tarde que temprano se le devuelve como un bumerang.

Amenazas de muerte, censura, limitaciones de acceso a la información pública, detenciones arbitrarias, demandas legales, uso abusivo del poder estatal, intimidaciones y acoso son solo parte de la realidad que diariamente enfrentan cientos de periodistas en Ecuador y esto es de por sí ya muy grave, que desde un medio regional como PROCLAMA debemos condenar y rechazar por ser una afrenta contra el libre ejercicio de este oficio y la propia dignidad humana de quienes lo ejercen.

En Ecuador, el Gobierno controla 320 medios públicos y ha prohibido a sus ministros declarar a la prensa que llama “mercantilista”.

Esta actitud del mandatario de los ecuatorianos no es nueva. Desde que asumió la presidencia de Ecuador, Rafael Correa ha tenido conflictos con los medios de comunicación de su país. El gobierno de Correa acusa a los medios de comunicación de formar parte de la oposición, y asegura que están «distorsionando» la información. La Prensa del Ecuador ha declarado ser independiente, y que ha sido atacada por transmitir las opiniones de la oposición ecuatoriana.

El gobierno de Rafael Correa mantiene un tenso pulso con los medios de comunicación, a los que acusa de llevar a cabo una campaña de desprestigio contra su acciones gubernamentales, pero con leyes como la aprobada por la Asamblea Nacional se le fueron las luces, toda vez que va seguir estando en el ojo del huracán y las miradas inquisidoras de la opinión pública internacional.

Aptitudes antidemocráticas como las asumidas por el gobierno y el legislativo ecuatoriano nos invita a preguntar si en verdad, libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír? O es más bien lo que uno siente y piensa que debe decir. Lo que le disgusta a la gente es más la forma antes que el fondo. Hay formas de decir pero nos da flojera buscarlas.

Lo que debe quedar muy en claro es que toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto y que gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco.

No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados como las pautas publicitarias, como suele hacerse en nuestro medio algunos gobernantes soberbios para impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.