MUJER DE OLOR DESCONOCIDO

(De mi cuaderno LA OSCURA CASA)

Especial para Proclama del Cauca

Su imaginación transita por lugares reales e imaginarios, desliza miradas entre el estruendo de la luz diurna y el eclipse de las noches. A veces la acompaña un gato mágico que se alimenta de maravillas mientras los dos miran las esquinas transformarse en bosques y los andenes en avenidas sidéreas. Todo puede pasar mientras la extraña mujer de olor desconocido abre los ojos y amanece la nube con lágrimas felices para limpiar las telarañas y rincones empolvados. Al pasar el puente de los susurros, un huevo crece hasta la altura de un hombre incomparable, que surge al instante, y entonces sus ojos estallan sueños que se acuestan en los techos mojados. Después viene el violinista de Chagall, arregla las goteras con su música, el elefante lejano trae el rumor de la vejez nueva, y las hormigas comienzan el retorno a su casa de leyenda. La laguna del barrio, en tanto, sigue alimentando mariposas que luego vienen a llenar de vuelos la antesala de las felicidades.
Es probable que nadie crea estas historias; nadie lo hará; pero están escritas en las líneas fugaces de las manos, y de ahí, pasando por las risas que viajan, se refrescan después de haber construido castillos iluminados por el sombrero del descanso.
Los sueños limpian las ojeras cada vez que se cogen con la malla de cazar las mariposas. El aire es ciertamente un concierto de violines amarillos; la dama de olor desconocido se ha quedado en el sabor, y nadie piensa despedirla por ahora.



