
Ayer, tras la alegre celebración del Día de los Niños en Santander de Quilichao sucedió la indignación masiva de propietarios de automotores a quienes les decomisaron con grúa sus vehículos por encontrarse supuestamente mal estacionados.
Ocurrió que tras la invitación de la Alcaldía Municipal a todas las familias quilichagueñas a celebrar con los niños el “Halloween”, fueron bloqueadas al tránsito automotor varias calles alrededor del parque principal lo cual obligó a que los numerosos grupos familiares que cumplieron la cita en vehículos particulares tuvieran que verse presionados a estacionarse en las calles aledañas al parque Francisco de Paula Santander, porque a la autoridad de tránsito se le olvidó, otra vez, que en estos eventos de asistencia multitudinaria debe regular de manera especial la movilización y autorizar parqueos adicionales, especialmente si se realizan en el sector céntrico de la ciudad.
En una circunstancia que parecía lógica y forzada por el cierre de vías sin previo aviso, los asistentes a la celebración, que llegaron desde todos los sectores al centro de la ciudad, fueron cuadrando sus vehículos y como no había autoridad de tránsito que coordinara la movilidad, los dejaron orillados a los andenes de varias vías alrededor del parque y se fueron a disfrutar de la fiesta infantil durante una gris tarde que sin embargo permitió, por largo rato, la alegría colectiva.
La indignación y rabia de muchos asistentes se evidenció cuando terminada la fiesta oficial programada, los desprevenidos propietarios no encontraron sus vehículos en el sitio donde los habían dejado. Todavía no sabemos si hubo robos, pero sí, que la grúa que tiene la concesión del tránsito municipal también había hecho su “fiesta” cargando vehículos, sobre todo motocicletas, que con innegable codicia subían y bajaban en otro sitio rápidamente para regresar por otro viaje, y así varios, aprovechando la hilaridad de la gran fiesta oficial.
Los dueños de la grúa habían retirado los vehículos sin la presencia del conductor o responsable, pero en varios casos, contraviniendo el código de tránsito (“… si el propietario del vehículo o el conductor se hace presente en el lugar en donde se ha cometido la infracción, la autoridad de tránsito impondrá el comparendo respectivo y no se procederá al traslado del vehículo a los patios…”) de todas maneras, hicieron su desaforado mercado, sin amonestación previa a los supuestos infractores.
Muchos de los asistentes a la fiesta infantil anual se sintieron tan defraudados, tras su alegría, que algunos comentaron a los redactores de Proclama del Cauca, que esto pareció una gestión calculada y coordinada para que cayeran incautos en las multas y costos que se exigen por el traslado y entrega de los vehículos en los parqueaderos contratados para tal fin.