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Viernes, 23 de octubre de 2026

El verdadero Cauca: Territorio fragmentado, economía de guerra y el fracaso de la etno-planificación

Entrega 2 de 2. La geografía de la guerra. Por: Guido Germán Hurtado Vera. Historiador y politólogo. En la entrega...

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Entrega 2 de 2. La geografía de la guerra.

Por: Guido Germán Hurtado Vera.

Por: Guido Germán Hurtado Vera.
Historiador y politólogo.

En la entrega anterior demostré, con datos oficiales del DANE, que el Cauca no funciona como un solo departamento, sino como siete países distintos y un pueblo grande. Dos municipios, Popayán y Caloto, concentran el 38,6% de la riqueza legal, mientras que veinte municipios del Pacífico, la Bota Caucana, el Macizo y el Oriente no alcanzan en conjunto el 18%.

En esta entrega demostraré qué ocurre cuando el Estado deja ese vacío territorial.

Llega la otra economía: aquella que no mide el DANE, pero que monitorean con rigor la UNODC, el Ministerio de Defensa e Indepaz.

LA GEOGRAFÍA DE LA COCA Y LA GUERRA

Según el último informe de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de la UNODC y el Gobierno Nacional (publicado en junio de 2026 con corte a 2024), Colombia alcanzó las 261.000 hectáreas de coca, la cifra más alta de su historia. De los más de 1.100 municipios del país, solo 10 concentran la mitad de toda la producción. Entre esos 10 se encuentra El Tambo, Cauca.

El Tambo pasó de 9.392 hectáreas en 2023 a 10.326 hectáreas en 2024, consolidándose como el tercer municipio con más coca en Colombia, superado únicamente por Tumaco y Tibú. Un solo municipio caucano alberga más cultivos ilícitos que todo el departamento de Antioquia.

El problema trasciende a El Tambo. De acuerdo con el mismo informe de la UNODC, el Pacífico colombiano registró un crecimiento del 14% en cultivos de coca, la tasa más alta del país. Esto responde a que el 40% de los nuevos lotes ya no corresponden a siembras dispersas, sino a enclaves productivos de alta complejidad que superan las 12 hectáreas por kilómetro cuadrado, concentrados principalmente en el Cauca y Nariño.

La geografía de la coca coincide milimétricamente con la geografía del abandono descrita anteriormente: abarca las subregiones que aportan apenas el 0,2%, 0,7% y 1,3% al PIB legal (El Tambo, Argelia, Piamonte, Guapi, Timbiquí y López de Micay). Donde el Estado no construye carreteras, la coca abre camino.

Y donde hay coca, hay guerra.

De acuerdo con el Mapa de Grupos Armados del Ministerio de Defensa (2024), en el Cauca operan siete estructuras armadas:

Norte: Estructura Dagoberto Ramos. Centro y Macizo: Estructura Carlos Patiño. Sur: Segunda Marquetalia. Pacífico: ELN y Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

Todas disputan los mismos corredores estratégicos: el Cañón del Micay, el eje Argelia – El Tambo – Popayán y la salida al mar Pacífico por Guapi.

LAS TRES RENTAS DE LA ILEGALIDAD

Esta disputa armada se financia a través de tres grandes economías ilícitas:

  1. Cocaína: Según la UNODC (2023), Colombia registró un potencial de 2.664 toneladas de cocaína (10,5 kg por hectárea). Las 22.844 hectáreas del Cauca equivalen a 239 toneladas. Con un valor estimado por Fedesarrollo y el Ministerio de Justicia de 35 millones de pesos por kilo puesto en el Pacífico, 239 toneladas generan 8,3 billones de pesos en una sola cosecha (cinco veces el presupuesto anual de la Gobernación).
  2. Minería ilegal de oro: Según la Agencia Nacional Minera, aunque en el Cauca existen 1.248 títulos mineros, más del 60% de la explotación de oro en Buenos Aires, Suárez, El Tambo y Timbiquí se realiza sin título ni licencia ambiental. La Gobernación señala que solo sobre el río Cauca, entre Buenos Aires y Suárez, operan más de 200 retroexcavadoras ilegales. Mientras el Cauca produce legalmente entre 3 y 4 toneladas anuales, se calculan 8 toneladas de extracción ilegal. Con el precio internacional fijado por el Banco de la República por encima de 380 millones de pesos por kilo, esta actividad mueve 3,04 billones de pesos al año.
  3. Explotación maderera: Según la CRC y el IDEAM, el 70% de la madera que sale del Pacífico caucano (más de 80.000 metros cúbicos) carece de salvoconducto. A un precio estimado de 1,2 millones de pesos por metro cúbico de madera fina, esta bonanza ilegal mueve 96.000 millones de pesos (0,096 billones) al año, cifra cercana al presupuesto sumado de Guapi, Timbiquí y López de Micay.
BALANCE FINANCIERO: ESTADO LEGAL VS. ILEGALIDAD

Presupuesto Estatal Legal: 1,6 billones de pesos de la Gobernación (2024) + 2,9 billones de inversión nacional para el departamento (DNP 2025) = 4,5 billones de pesos al año.

Economía Ilegal Circulante: 8,3 billones (coca) + 3,04 billones (oro) + 0,09 billones (madera) = 11,43 billones de pesos al año.

La ilegalidad mueve 7 veces el presupuesto de la Gobernación y casi 4 veces la inversión total de la Nación en el departamento. El problema no es la ausencia absoluta de recursos, sino que las economías ilegales poseen una capacidad financiera inmensamente superior.

EL COSTO HUMANO Y LA SALIDA REGIONAL

El costo social lo paga el liderazgo comunitario. Según Indepaz, desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016 hasta noviembre de 2025, de los 1.865 líderes asesinados en Colombia, el 22% cayó en el Cauca (uno de cada cinco). Solo entre 2022 y 2025 se registraron 439 homicidios de líderes en el departamento.

Entre 2016 y 2023, los municipios con mayor número de asesinatos después de Tumaco fueron Caloto (36), Corinto (34) y Santander de Quilichao (28). Paradójicamente, las zonas que generan la riqueza legal del Norte industrial son las que aportan las víctimas.

Aquí se cierra el círculo: el Cauca no es pobre porque sea violento; es violento porque lo obligamos a ser siete países con un solo presupuesto centralizado en Popayán. El abandono del 18% del territorio sin vías, crédito ni educación superior creó un vacío que fue ocupado por la economía de la guerra.

La solución no radica en enviar más tropas; tras 30 años de militarización en El Tambo, las hectáreas de coca aumentaron de 9.392 a 10.326. La salida exige gobernar al Cauca como una región de regiones:

  • Capitales alternas con autonomía presupuestal: Descentralizar la gestión administrativa de Popayán.
  • Educación e industria subregional: Crear una universidad pública en Guapi para el Pacífico y un nodo industrial y de formalización minera en Santander de Quilichao.
  • Competitividad frente a la ilegalidad: Construir vías secundarias y terciarias, garantizar crédito campesino accesible y asegurar la compra de cosechas a precios justos a mayor velocidad que el comprador de pasta básica.
  • Presencia institucional: Llevar la oferta de justicia y desarrollo antes que la maquinaria ilegal.

Mientras Popayán concentre el 27% del PIB legal y el Pacífico apenas el 0,7%, la coca seguirá siendo económicamente más atractiva que el coco. El Cauca no requiere ser pacificado mediante la fuerza; requiere ser integrado territorialmente.

No necesitamos menos Popayán; necesitamos más Cauca.

En la entrega final: por qué tres modelos de planeación nacional consecutivos fracasaron y cuál es la salida con siete subregiones con autonomía.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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