Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Miércoles:
Popayán 3 y 4
Cali 3 y 4
Martes, 6 de octubre de 2026

TERRORISTAS

TERRORISTAS

 

TERRORISTAS / Se ha iniciado el juicio en contra de Álvaro Uribe. Es un triunfo de la justicia, es la demostración de que aún quedan unos cuantos jueces que están dispuestos a cumplir su deber con idoneidad intelectual y moral, y en este caso, la juez 44 penal del circuito ha dado ejemplo a sus colegas de que es posible tener estas virtudes que tal parecen ser una cualidad del pasado.

Con voz de indefensa víctima el procesado dice: su señoría acato su autoridad, lo que diga la justicia. ¡Habrá sujeto más cínico, poco faltó para que llorara! Pero el día anterior estaba creando ante el gobierno de Trump, del cual presume entre líneas ser su embajador, una sucia componenda en contra del magistrado César Reyes de la Corte Suprema de Justicia quien le abrió proceso y le dictó medida de aseguramiento, y en esta misma semana estaba amenazando al magistrado Gustavo Salazar de la JEP que investiga los crímenes de la Escombrera: acá lo esperamos doctor, dijo en su trino, como quien dice, le recuerdo que se murió Popeye, pero quedan otros buenos amigos.

Uribe ha llevado al extremo el dictamen de los grupos de poder. Fue precisamente durante el gobierno de otro antioqueño, ultraconservador y de misa diaria, de Ospina Pérez, que se sucedían grandes masacres en campos y poblados de Colombia. Precisamente contra esa matazón, aparentemente sin sentido, puesto que se decía que era en nombre de los partidos tradicionales, fue que Gaitán llegó a la plaza de Bolívar con su oración del silencio a pedir paz; un clamor profundo, una pieza antológica, un documento importantísimo de la sicología social. Ya sabemos cuál fue la respuesta de Ospina Pérez. De manera que Uribe no es una excepción en cuanto a los métodos de las élites para perpetuarse en el poder, solo que ha sido el más frío y el más poderoso.

¿Quiénes defienden la inocencia de Uribe? En primer término, los que se beneficiaron con las masacres y el terror. Sabían de quien se trataba, pero era útil a sus intereses. En este grupo hay mucha gente: banqueros, terratenientes, altos militares, congresistas, constructores, periodistas, alto clero, y en el telón de fondo los Estados Unidos. Están en segundo lugar los políticos de la clase media, los contratistas de la clase media, los profesionales de la clase media que en su mediocridad y pereza de espíritu se apegaron a los beneficios de ser uribista. En tercer lugar, está la pobre gente pobre, ingenua, tonta, sin mayor discernimiento, aquellos cuyo cerebro ha sido formateado por Caracol y &. Finalmente, están sus hijos, ricos de la noche a la mañana gracias a los negocios turbios que les montara el patrón.

Mañana temprano empiezan a declarar los testigos, un elenco de estrellas, declaran entre otros el Tuso, Monsalve, Mancuso, Néstor Martínez, Uribito, criminales, delincuentes que han formado parte del círculo de Uribe, lo más selecto del mundo del crimen que no por azar llegan al proceso. Al menos Monsalve ha sido valiente, como Raskolnikov ha reconocido sus crímenes, se ha arrepentido, colabora con la justicia. Se ha salvado de ser envenenado y asesinado, hace su propia comida, tiene celda aparte en la Picota con monitoreo constante para su seguridad.

Declarará también gente inocente, las víctimas, la mujer de Monsalve, una médica que llevó el reloj a Monsalve preso en la Picota, quien debió salir con lo que tenía puesto llevando sus pequeños hijos al Canadá porque sujetos en motos la tenían cercada en su residencia.

Es muy importante que veamos el juicio para que cada cual saque sus propias conclusiones. En el mundo jurídico anglosajón pervive la figura del jurado de conciencia que lo hubo en nuestro ordenamiento penal. Está vez, el jurado popular, el colombiano preocupado por su país puede discernir, si la mente se lo permite, la verdad de lo acontecido.

No podemos menos que reconocer a Iván Cepeda quien valientemente ha enfrentado primero la acusación falsa de donde se deriva el proceso y segundo la búsqueda de la justicia, y a su abogado Reinaldo Villalba, prototipo del abogado ético y conocedor del oficio, a contrario sensu de Granados que encarna al abogado descompuesto moralmente, con ardides, tramoyas, cínico y atarván.

Uribe debe ser procesado por genocidio y debe ser condenado, esta vez por soborno y fraude procesal. Su concepción del Estado es la del terrorista, y en el terreno de la sicología se inscribe en el típico sicópata, sin sentimientos, frío, ajeno al sufrimiento de los otros. Es un nazi, como lo fue su amigote, Pedro Juan Moreno que a la segunda copa hacía el saludo del nacionalsocialismo y empezaba a recitar a Hitler. Moreno fue quien le refirió a Mancuso que Uribe conocía los pormenores de las masacres, fue el mismo que por promesas incumplidas le dio la espalda a Uribe y empezó a organizar su información para contar lo que conocía, con tal mala suerte que al helicóptero en el que viajaba con su hijo se le añadió agua a la gasolina pereciendo los dos en el siniestro. Días después es asesinada la empleada de la Aerocivil que se dio cuenta de la anomalía del helicóptero y la reportó.

Se ha amenazado que se recusará a la juez 44, así lo advirtió Granados en la F.M., en horario estelar con 26 minutos de entrevista. Si no se puede enviarle sicarios se la debe destruir moralmente, tal debió ser la conclusión.

El juicio de Uribe no es un juicio político, es el juicio en contra del representante de la élite de un momento histórico, del protagonista de una época en la que el terror se confundió con la estupidez, un tiempo del reinado de los bobos y los cínicos, una época que el porvenir mirará con asombro y asco.


La imagen destacada fue extraída del video https://www.youtube.com/watch?v=JRWXPAH2MJA

Todos los artículos de este autor en Proclama del Pacífico:

Jaime Cárdenas
Jaime Cárdenas