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Viernes, 2 de octubre de 2026
miércoles 13 junio, 2012 a las 7:44 am

Se marchó doña DÍO

Por: Luís Barrera

No hay nada que pueda sustituir la ausencia de una persona querida, ni siquiera hemos de intentarlo; hemos de soportar sencillamente la separación y resistir. Al principio eso parece muy duro, pero, al mismo tiempo, es un gran consuelo, de su marcha sin retorno. Porque al quedar el vacío sin llenar nos sirve de nexo de unión.

Ha fallecido en Cali doña Diomelina Villegas de Mejía, a quienes muchos junto a su amigo entrañable el expresidente Ernesto Samper Pizano le decíamos afectuosamente doña DíO, ella solía decirle al jefe de estado “Mi niño”.

Exdiputada de la Asamblea Departamental del Cauca, exconcejal de Puerto Tejada y una connotada dirigente de los comerciantes organizados de los San Andresitos a nivel nacional de los que fue su presidenta. Diomelina Villegas de Mejía, no solo entregó su corazón a su familia que tanto amaba sino a miles de jóvenes que caídos en la tragedia de la drogadicción la reconocía como una verdadera madre y hoy lamentan profundamente su partida  a la patria celestial.

Sus últimos años lo dedicó con esmero y dedicación a sacar adelante las obras como las que se profesan en la Fundación Taller de Cristo, que funciona en el barrio El Porvenir de Dagua en el Valle del Cauca y en donde por cosas de la vida como viuda le tocó recluir a tres de sus ocho hijos caídos en el flagelo de la droga. Presidiendo la junta directiva de esta institución cumplió el apostolado de trabajar  incansablemente por la rehabilitación de quienes acudieron al centro curativo.

En Puerto Tejada se le recuerda aun cuando con su esposo, el también fallecido comerciante Pablo Mejía, se dedicaba  a servir desde su almacén en el parque principal a sus conciudadanos en distintas obras sociales y hacer amiga de sus amigos.

La pérdida de un ser querido produce un dolor tan grande que solo el tiempo se encarga de aliviarlo. Sin embargo, cuando a una familia como los Mejía Villegas, que estimamos por recuerdos afectivos del pasado y estrecha relación de amistad de nuestros padres, le toca vivir esta terrible circunstancia, no podemos dejar de conmovernos y acompañarlos en su dolor.

Expresamos nuestras sinceras condolencias desde PROCLAMA. Su recuerdo siempre vivirá en nuestros corazones. Fue una mujer ejemplar y maravillosa. Ahora sabemos que gracias a su esmerado amor al prójimo y en especial a quienes cayeron en el vicio de la drogadicción, Dios tiene un ángel más en su cielo.

Doña Diomelina era de aquellas emprendedoras mujeres que solía decir “Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas.” Fue una persona que dio ejemplo de cómo incidir desde la solidaridad y afecto por los que sufren en la sociedad y que nos dejó un inmenso ejemplo de valor y sensibilidad humana, definitivamente imposible de olvidar. Nos queda su recuerdo y el legado indestructible de su carácter y su temple.

Recuerdo perpetuo a su memoria.

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