EL REVÉS DE PASTORCITO MENTIROSO



Cuesta creer en los cuentos al revés. El de Pastorcito es una historia que advierte y recuenta los engaños y existencia de sirenas engañosas de las que ya había hablado Homero. Los cuentos tienen un fondo risueño las más de las veces. Los autores saben lo que dicen cuando convierten en famosa una hazaña con personajes de niños ingenuos, como Ulises.
Se trataba de un muchacho que cuidaba un rebaño de ovejas y pasaba los días mirándolas inactivo y aburrido del rutinario oficio. Quería, seguramente, pasarla sabroso con sus amigotes y niñas de su edad en otros menesteres más acordes con su edad. Yendo de ronda, a paseos por los bosques cercanos y a danzar en las casas de sus vecinos melodías de flautas, panderetas y zampoñas. Porque se trataba de un cuento añejo.
Pero el cuento de aquel Pastorcito, diminuto, se hizo grande y enojoso por su desenlace. La mentira que se inventó era de tal tamaño como su rebaño. Serían como 20 unidades entre ovejas, cabritas y machos cabríos. Se le ocurrió arrimarse al borde de la altura desde donde se divisaba el pueblo. Y gritó. ¡Ehh, los del pueblo! ¡Auxilio, auxilio, que ha venido un zorro a perseguir y a comerse mis ovejas! Eyhhh, vengan pronto a ayudarme!
Hoy el cuento es al revés. Nos grita el Alcalde de Bucaramanga que ha llegado un lobo árabe, para más señas, a dañar la vecindad del Páramo Santurbán. Trae entre sus fauces, una bolsa con dinamita, dólares contantes y con dientes afilados, carritos triple troque y bulldóceres gigantes. A barrenar lo que sabemos en la jurisdicción junto a la laguna. Ha llegado hasta nosotros ese llamado.
Y al acudir en su auxilio ha llegado el Alcalde de California a decirle mentiroso. Aquí no ha venido ningún intruso. Ha llegado quien viene por esta época. Papá Noel vestido de turbante rojo y mostrando no sus dientes sino las manos llenas. Qué pingos tan distintos estos dos alcaldes. La gente apenas si los mira incrédula. Por qué la alharaca si los señores de Oriente vienen a adorar nuestra Laguna de Santurbán? Traen tortas árabes, mirra, incienso y sobre todo oro de Abu Davi. Dicen venir guiados por una estrella que brilla en la Laguna.
Ha cambiado ahora la historia de Pastorcito. Sus personajes ya no es un simple beduino sino jeques. No vienen solos y traen su séquito. No vienen sudorosos por el pedregoso camino. Llegan perfumados porque al señor Alcalde lo aman mucho y hasta habrá comilona para los buenazos que habitan en los alrededores. Igualito que se portó mamá Ramona con el gato del cuento.
Pobre Alcalde de Bucaramanga fue por mejor y le fue mal. Quedó como un chismoso. Los ciudadanos de California se han quedado callados… El lobo se quedó parado y no ha chisstado. Aquí el zorro era muy lobo y barbado. El pueblo está mirando la escena. Un padrino pingo ha aparecido para acariciar su melena.



