REINAS POR SIEMPRE

Tengo frente a mí, el inmenso afiche promocional del 27º. Premio Cafam a la Mujer, publicado en un periódico de circulación nacional a doble página, el pasado domingo 1 de marzo del presente año, el cual muestra las fotografías sonrientes de las 22 mujeres postuladas a tan importante galardón, junto a un resumen de su trayectoria personal y sus méritos innegables como representantes de los 22 departamentos escogidos. Nuestro departamento del Cauca está representado muy bien por María Dolores Grueso y según su trayectoria “es poeta, maestra, líder comunitaria, madre cabeza de hogar y víctima de la violencia. Viaja por el país recitando historias de cómo se batalla por la felicidad, en medio de la pobreza”. Como nos damos cuenta, ella tiene los méritos suficientes para ganar esta versión, la cual se llevará a efecto el jueves 5 de marzo del presente año, en ceremonia especial (como un acto importante para recordar el Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de Marzo).
Indudablemente la honrosa nominación de María Dolores Grueso, muestra a cabalidad el talante de nuestras mujeres, “echadas hacia adelante”, corajudas y dispuestas a no dejarse vencer por las vicisitudes y dificultades de toda clase, en medio de un ambiente hostil, muy machista, con claras pretensiones de dominio y desigualdad, que aún no ha entendido el papel de ellas, de sus trabajos hogareños, de sus deseos de superación, de estudiar y progresar, buscando una equidad laboral que siempre les ha sido esquiva y que les permita brillar con luz propia. Ellas, las mujeres, nuestras mujeres se merecen todo lo bueno y mejor del mundo, deben ser siempre reconocidas como símbolos y pilares de nuestra sociedad, por su entrega incondicional a ella, por su aporte paciente y desinteresado, sin esperar nada a cambio. Siempre en mis reuniones con los amigos y amigas, cuando tocamos el tema de las mujeres, proclamo a los cuatro vientos que ellas son para mí el sexo fuerte, entendido como aquel que se le mide a todas las dificultades y misiones en la vida, empezando por la misión más noble y por la cual estamos en este mundo, la misión de procrear y dar vida, la cual estoy bien seguro, que ninguno de los hombres la podríamos desempeñar con lujo de detalles, tal como ellas la hacen, en medio de sus dolores naturales y tremendos (son muy berracas, con perdón de mis amigos).

Precisamente esa forma de ser así, la han demostrado ellas a lo largo de la historia, comenzando por el origen del Día Internacional de la Mujer, el cual fue muy triste y luctuoso, pero mostró el carácter de ellas para conquistar sus derechos, frente a la omnipotencia de las autoridades y el mismo sistema social imperante. Los hechos en mención, sucedieron en el año 1908, un 8 de marzo, cuando murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras en la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarias que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían. De esta manera triste, se recuerda tal acontecimiento, siendo una paradoja cruel pensar que aún hoy en día, nuestras mujeres aún siguen luchando por su igualdad de oportunidades en un mundo dominado todavía por el bendito machismo.
Sea esta la oportunidad para congratular a todas las mujeres, por darle a este mundo un carácter diferente, más hermoso y diferente, pleno de amor y belleza, por su galantería y deleite, por su delicadeza y donaire, por darnos la oportunidad de compartir y vivir más embelesados por su belleza y forma de ser. Gracias mujeres, por existir. Pues como lo dijo G. J. Salazar Henao: “La mujer está en todos los tiempos de la historia, porque ella es la historia de todos los tiempos”.






