¿Quién cuida a los perros que nos cuidan?

¿Quién cuida a los perros que nos cuidan?
Día Mundial del Perro de Trabajo: héroes de cuatro patas que merecen reconocimiento, leyes justas y una vida digna después del servicio.
Por: Camilo Flórez y Laura Jiménez.
Cada 21 de enero se conmemora el Día Mundial del Perro de Trabajo, una fecha impulsada por la ONG española Héroes de 4 Patas en colaboración con el programa Dejemos Huella de Elanco, buscando visibilizar la contribución de estos animales al servicio humano y llamar la atención sobre la necesidad de una regulación que respalde su vida laboral y su bienestar tras la jubilación.
Esta efeméride ha ganado reconocimiento en los últimos años para rendir homenaje a los caninos entrenados que desempeñan labores fundamentales más allá de la compañía cotidiana.
Los perros de trabajo son aquellos entrenados para realizar tareas especializadas que aprovechan sus capacidades físicas e intelectuales, especialmente su olfato, resistencia y obediencia, para desempeñarse en actividades con impacto social directo, desde la detección de sustancias y búsqueda y rescate, hasta la protección y apoyo a personas con discapacidades.

En Colombia, el papel de los perros entrenados es visible tanto en instituciones públicas como en iniciativas civiles. La Policía Nacional de Colombia, por ejemplo, cuenta con unidades especializadas de guías caninos dedicadas a la detección de drogas y explosivos, la búsqueda de personas desaparecidas y el apoyo en operativos de seguridad. Estos binomios —compuestos por un guía humano y su perro— son preparados mediante procesos estandarizados que combinan respeto por el comportamiento animal y exigencias operativas, fortalecidos por la Dirección de Carabineros y Seguridad Rural.
La importancia de los perros de trabajo también se evidencia en iniciativas de cuidado y reconocimiento. En Cundinamarca, la Policía administra un hogar geriátrico para caninos retirados del servicio, mientras que en regiones como el Valle de Aburrá, los cuerpos de bomberos cuentan con equipos caninos certificados de búsqueda y rescate que han intervenido en emergencias a nivel local, nacional e internacional, demostrando su preparación en situaciones críticas.
La labor de los perros de trabajo no se limita únicamente a las fuerzas del orden y los rescates. En varias zonas del país, se implementan programas de adiestramiento especializado que preparan a los perros para integrar funciones de apoyo emocional, terapia asistida y protección, contribuyendo al bienestar social y a la convivencia responsable entre humanos y mascotas.

En Colombia, la protección legal de los perros que realizan labores de seguridad privada y vigilancia tuvo un avance significativo con la aprobación de la Ley 2454 de 2025, conocida popularmente como Ley Lorenzo. Esta norma fue creada con el objetivo principal de mejorar las condiciones de vida y trabajo de los perros utilizados en actividades de vigilancia, seguridad privada e inspección y promover una transición hacia soluciones tecnológicas que reduzcan progresivamente la dependencia de los caninos en ciertas tareas no esenciales.
La Ley Lorenzo surge como respuesta a preocupaciones sobre las condiciones de trabajo de los perros de seguridad, quienes a menudo realizaban jornadas extensas sin garantías claras de salud, descanso o protección ante climas adversos, pues en el país hay más de 100 empresas registradas que utilizan canes en servicios de seguridad privada y tuvieron que adaptar sus operaciones a un nuevo marco regulatorio que prioriza el bienestar animal.
Entre las principales medidas de esta ley está la creación de un Registro Nacional, administrado por la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, que permitirá hacer seguimiento a la salud, historial y condiciones laborales de cada canino. Además, la norma promueve una transición hacia alternativas tecnológicas que reduzcan progresivamente el uso de perros en tareas de defensa, y establece límites a las jornadas laborales: hasta seis horas diarias para detección de sustancias y ocho horas para labores de vigilancia, garantizando descanso y atención veterinaria, entre otras normativas.
Un aspecto interesante es que, aunque la norma no prohíbe de inmediato el uso de perros en seguridad privada, sí traza una ruta para su transformación progresiva, incentivando el uso de tecnología y estableciendo altos estándares de bienestar que deben ser cumplidos por las empresas y entidades que utilizan estos animales.



