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Sábado, 3 de octubre de 2026
miércoles 20 abril, 2016 a las 10:01 am

¿Por qué somos así?

terremoto

Paula Adriana Espindola VillegasPor Paula Adriana Espindola Villegas / Con frecuencia la vida nos da sorpresas, a veces buenas y a veces malas, positivas y negativas, ocurren mil cosas en el mundo que pudimos haber tenido en cuenta con una cultura precavida, preventiva y pro-activa, minimizando así las consecuencias de sucesos impredecibles, como aquellas tragedias naturales que aunque nos hacen impotentes frente a la fuerza de la naturaleza, son tragedias que pudimos haber enfrentado con mejor suerte y no viviendo tan desprevenidos e indiferentes con nuestro entorno más inmediato.

Apuesto mi cabeza que por cada diez casas no hay ni una en la que se tenga un botiquín de primeros auxilios y que muy poca gente mantiene listo un maletín con todo lo necesario para sobrevivir, al menos por un buen número de días, a una tragedia natural como un terremoto por ejemplo, ni siquiera sabemos a ciencia cierta qué hacer y qué no hacer en un caso de emergencia.

Vivimos en las nubes como si fuéramos intocables e inmortales. ¡Somos irresponsables! Y no consiste en volvernos paranoicos, no. Simplemente en adquirir y ejercitar una actitud consciente que nos prepare para sobrevivir.

Muchas veces hacemos simulacros y, supuestamente, todo el mundo sale bien librado porque nadie se equivocó en su actuar al momento de elegir una ruta por ejemplo, pero otra es la realidad al momento de vivir por sorpresa un embate natural de gran magnitud.

Si cada uno analizara su vivienda, y detectara peligros y alternativas de solución, las comentara en familia e incluso con sus vecinos, sería más fácil encontrar opciones de vida después de una catástrofe.

Pero el sentido de alerta nos dura mientras se sienten los sismos y sus réplicas, mientras suena la noticia y lo más que hacemos es comentar con asombro lo sucedido y santiguarnos, pero no es suficiente. Es preciso asumir una cultura preventiva que nos permita más seguridad, más aciertos y menos errores.

¿Sabe usted cómo sobrevivir varios días atrapado en un sitio sin entrada ni salida visible, a oscuras, sólo y golpeado? ¿Sabe usted dar los primeros auxilios a una persona o a un animal? ¿Sabe que sus propios orines le pueden salvar la vida mientras lo encuentran si los bebe? (no se asuste, es orinoterapia, el orín es 90% agua y lo librará de la deshidratación además de quitarle dolores y fortalecerlo), ¿sabe que tener a la mano en su casa, en su carro o en su oficina un maletín con algunas cosas básicas haría la diferencia entre sobrevivir y morir? ¿Sabe que con un sólo pito lo pueden escuchar y salvar?

No, no sabemos muchas cosas ni nos interesamos por saberlas porque vivimos con la actitud de que somos «intocables y eternos».

Ya es hora de madurar nuestra mentalidad y re-educarnos con una actitud más alerta, preparada y consciente. Además, también hay desastres naturales que sí se pueden evitar (los terremotos no) pero algunos otros sí, o por lo menos se pueden mitigar sus impactos.

¿Estamos listos para resolver muchas cosas? ¡Quizás! Pero, ¿estamos listos para prevenirlas? O ¿estamos listos para salir ilesos? ¡No! Somos irresponsables y desmemoriados, porque a las 24 horas de lo sucedido, ya estamos pensando y hablando de mil cosas baladíes que no tienen ya nada que ver con lo sucedido, no le ponemos atención a las señales que nos está dando la naturaleza, no le ponemos atención real a nada. ¡Esa es la absurda verdad!

Me indigna que seamos tan cómodos y que ni el dolor ajeno nos despierte la conciencia!!!

Se invierten miles de billones de dólares en proyectos superfluos alrededor de mundo y todavía no hay una planta que transforme la salinidad del agua del mar en agua potable para territorios en los que miles de personas y de animales a diario se mueren de sed por la sequía, mirando la inmensidad y claridad de millares de litros de agua!!!!

Cada año ocurren inundaciones o erosiones y en ninguno de los dos casos se hace nada en todo el año para superar las emergencias y evitar los desastres para el año siguiente, sólo se espera un nuevo año a que vuelvan a ocurrir los mismos desastres para volver a salir en televisión, comentarlo, criticarlo, cambiar de canal y seguir la vida como si nada.

Hablamos de cultura de paz y nos la pasamos de pelea con el mundo. Somos víctimas de los actos terroristas por la falta de respeto a lo sagrado de los demás y ya estamos por darle el visto bueno al nuevo Hitler del siglo 21 «Donald Trump», racista, elitista, artillado para la guerra entre religiones, segmentando al mundo y construyendo muros peores que las mismas fronteras, dividiendo, discriminando por etnias, por razas, por creencias, listo para echarle candado a su país y prohibir allá la entrada de latinos, árabes, negros, indios, mestizos y de todo aquel que «no le simpatice» !!!

No somos seres humanos solidarios ni respetuosos los unos con los otros y vamos por el mundo como si fuéramos intocables. Vemos venir los peligros y no hacemos nada por evitarlos ni por mitigarlos!!!