POEMAS DE AMOR

I
Caracas, te saludo
a pesar de tus manos al revés
no te has hundido aun
ni eres ese acerico cruzado de alfileres.
Muchacha de clavel
marimba loca
un hilo de agua limpia
guía los titubeos del sonámbulo.
Bella como una joven desnuda entre las aguas
hecha toda de acero
de humanidad intacta
brindemos por tu traje del domingo
por tus pies insumisos
por lo que asoma
esquivando cabezas destroncadas
por lo difícil de escanciar el tiempo
en un envase roto.
II
Quizá no vuelva
ese color donde no logro asirme
todo es “tal vez”
“quién sabe”
“si acaso”
“de repente”.
Tal vez
no regrese la luna
los libros de las ventas callejeras
llenan la tarde de alas y graznidos
un cafetín resiste
una canción oída muchas veces
escala las paredes.
Quizá
tal vez
si acaso
el mundo es una caja ciega
¿caminamos o no?
baila la cuerda floja.
II
Nado y te alejas
corro y te encaramas
llamo y solo responde
el glu glu del invierno
y aquí me tienes
escuchando tus cuitas
saltándome tus baches
adelante y atrás
cofia de harina
para atrás y adelante
pase usted, comandante
sabor de vino rancio
globo roto.
En el aire tu pátina de menta
los niños
las mujeres
los hombres verdaderos
la cara de la luna que pretenden
espolvorear con cal
ellos mismos se inventan
se reciclan
se deshacen de espaldas al tsunami
no es para mí este verde
no quiero este café
se te cayeron todas las escamas
oscureció de pie.
III
Hay que llamar las cosas por su nombre
harta estoy de palabras con gorguera
todos a media voz. Los poderosos
es decir, los que tejen y destejen
son alacranes con ponzoña de oro
mientras los invisibles
se juegan la ceniza
en el macabro lance de la muerte.
Pasa la caravana
enana de alma y grande de impudicia
¿habrá tiempo
de rescatar el tiempo?
IV
Hay ciudades amables
que nos pertenecieron
alguna vez
sillas al sol de un día irrepetible
carpas para dormir con el amor.
Hay noches desatadas
bajo el látigo rojo del espanto
horas
azules y profundas
como para abrevarlas lentamente
momentos ensartados
en un hilo tan fino
que se rompe al mirarlo
ráfagas que guardamos
con llave y cerradura
minutos de papel
rodando por las calles del olvido
hay ciudades
jardines
trombas iluminadas
pájaros que murieron
pero siguen cantando.



