Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Sábado:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Viernes, 2 de octubre de 2026
lunes 1 junio, 2009 a las 11:21 pm

POCIÓN DE DUDA EN JUNIO

www.portaltarot.com/zodiaco/Geminis.htm

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

El ermitaño se levantó extraño, se echó su bata crema encima, sin apenas dejar que el calor de la sábana se fuera de sus pliegues. Sentía en su humanidad una fuerza que experimentaba cuando la luna levitaba en su fase geminiana. Desde el día 20 anterior su cuadro interior se había fortalecido y había un hervor en su sangre que subía desde el empeine por las piernas, lo azuzaba en sus genitales, lo constreñía en el pecho y le zumbaba en ambas sienes.

Lo había observado desde joven en un astrolabio griego en la biblioteca del monasterio. Esta era la época en que su energía vital estaba en el punto que llaman cenit del biorritmo los expertos en los números y cábalas. El solitario eremita se puso en guardia contra sus inclinaciones. No iba a caer en la tentación de poner su cuerpo y todo su ser a disposición de impulsos ciegos y agoreros.

Salió al jardín y desgajó algunas ramitas de las flores que todos los días le brindaban refresco a su garganta. Preparó la infusión y bebió de ella cuando ya estaba tibia. Se sentó en el borde de la estera que le servía de cama. Cruzó las piernas como un yoga, cerró los ojos y ordenó a su mente poner en orden sus ideas.

– ¿Por qué se preocupaba? Todo lo tenía, porque nada lo ataba. Estaba lejos del mundo y de la mirada envidiosa del lujo y el consumo. Sin previo aviso la virgen lo visitaba por las tardes y le confiaba sus ternezas. Luego se retiraba al fondo de la recámara. La cabritilla llegaba dócil hasta la entrada de su caverna, rozaba sus belfos con las flores, balaba un rato y, después de retozar, regresaba a pacer en la casa ancha de la arenosa pampa. Su resolución inicial que lo trajo a este Desierto estaba intacta.

Hinchó su nariz y absorbió el aire fresco que llegaba en la mañana. Se quedó extático, en silencio, con su mente en blanco. Algo no funcionaba bien allá en el interior de la morada de sus carnes. – ¿Era su otro yo que lo llamaba o era la serpiente que de noche lo asustaba con pesadilla? No podía ser el agua aromada que hacía dos horas había bebido.

¿Acaso no estaba contento con su vida en el eremo? En el rincón de su cueva tenía todavía muchas hojas en blanco y la tinta abundaba en el achiote junto a la morera y la zarza. Su pensamiento y las nubes le traían a diario cosas nuevas a su mesa de trabajo. ¿Qué lo inquietaba?

Se repuso de sus dudas mucho después del mediodía. Sus largos cabellos estaban en orden. Sus carnes lucían enjutas y firmes. No era influencia de la luna y no había calor en su cerebro. Desentrañó que esas oleadas de sueños vienen de una mente abierta a la razón y son contrapeso de la voluntad y el deseo. Era el paso del año 7 multiplicado por diez que empezaba a doblar la página. Era la llegada de la madurez en su punto más sereno. Donde ni a la frigidez ni a la fiebre debe darse cabida alguna. Donde el río de la vida se hace mar quieto después de recibir embrujos y decepciones.

Dirigió sus ojos al horizonte y buscó enfilar sus pasos al norte. Arriba, siempre en ascenso, allá es donde el ser humano conquista sus ilusiones.

31-05-09 – 11:27 a.m.

Leer más…

Articulos relacionados