Pobreza y olvido persisten en las comunidades negras del norte del Cauca.
Por: Eliecer Banguero González
“Como la esclavitud y el apartheid, la pobreza no es natural. Está originada por el hombre y puede ser erradicada y superada por las acciones de los seres humanos”. Nelson Mandela.
Los factores que siguen lacerando a miles de negros en una de las regiones más ricas y prosperas de la geografía nacional, se enmarcan en la pobreza, la injusticia y el olvido, lo cual se ve reflejado en la escasez de oportunidades laborales, en un lugar donde están asentadas más de 300 industrias, que se benefician de la tan promisoria ley Páez.
Según estudios del Banco Mundial, los pobres consideran la vulnerabilidad como una característica definitiva de la pobreza. Sin embargo, este aspecto ha sido generalmente ignorado por políticas enfocadas más que todo en los actuales niveles de ingreso y consumo de la gente, y no en la pobreza como un estado dinámico.
La vulnerabilidad se define como la probabilidad de caer en la pobreza –o de caer en una pobreza más aguda– en el futuro y está fuertemente ligada con los activos físicos (tierra, vivienda y pertenencias materiales), humanos (salud, educación, capacidad laboral), ambientales (agua, bosques, etc.), sociales (familia, vecinos, pertenencia a asociaciones, etc.) y económicos (ahorros, crédito, seguros). Es decir, cuanto más activos tenga el individuo u hogar, más protección tiene frente a la vulnerabilidad si estos activos se pueden utilizar para generar ingresos y, en consecuencia, más capacidad de suavizar el consumo a través del tiempo.
En ese sentido podemos decir, que en temas como la educación el saldo no es nada halagador y más aun cuando se vuelve complejo que una persona que abandonó sus estudios o no acudió en su momento a la escuela, a la postre regrese. Las políticas educativas no han cumplido con el imperativo de dar educación a todos, aun cuando como derecho constitucional está inscrito y ha sido bandera de lucha en muchos frentes, ello no refleja una realidad que poco a poco resulta factor determinante en el desarrollo municipal y nacional.
En las comunidades del norte de Cauca, el vínculo educación-empleo es claro. Aspirar a empleos bien remunerados depende en gran medida de las capacidades y/o competencias que el individuo logre evidenciar. Tal vínculo supone un escenario aun más complejo. La pobreza tiene un factor de reproducción natural que la hace un fenómeno cuyo control es impreciso. Resulta evidente que los efectos de la pobreza inciden de una manera más determinante en ciertos grupos o segmentos de la sociedad cuya vulnerabilidad es más latente. Entre estos segmentos se encuentran las comunidades negras.
Aquellos refranes que nuestros ancestros a viva voz pregonaban a fin de “chicanear”, tales como “si me jodes, te mato y con la pasilla te pago” con lo cual se hacía referencia a lo prospero que era la finca y su producción de cacao, hoy hacen parte de la historia, de aquella historia cuando sus personajes amarraban los perros con la longaniza; aquellos tiempos fecundos donde el cachaco y el plátano se pudría en las fincas, pero hoy la realidad es otra. La caída de ingresos tiene una pendiente tan grande que tal como lo afirma doña Rosa «La pobreza ronda por acá con tranquilidad. Muchos han salido de la zona a buscar buena fortuna en las ciudades, pero las cosas por allá tampoco están mejor y se dedican al rebusque en barrios de casas de lata y techo de plástico”.
Por todo ello, el llamado va dirigido a los futuros mandatarios, y a sus electores, el compromiso para cambiar tal realidad, debe serio y ambicioso, que gane quien ofrezca el mejor programa de gobierno, asentado a las realidades de cada comarca.
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