EL PELIGRO DE UN PAIS CON UN PENSAMIENTO COJO


Ahora que hablamos de paz, un asunto que considero de la mayor importancia para la armonía de un país es la presencia de partidos políticos fuertes que representen los matices del pensamiento de la sociedad especialmente aquellos que sin ser radicales tienen una visión diferente del manejo de la cosa pública y que su equilibrio y alternancia son saludables para cualquier democracia.
En el espectro del pensamiento lamentablemente para Colombia el Partido Liberal paulatinamente con los años ha ido moviéndose desde la izquierda moderada hasta convertirse en un partido gobiernista de derecha, previo paso por el centro.
Si repasamos la historia desde 1990 vemos que todos los gobernantes del Partido Liberal o con ascendencia en él, gobernaron más basados en el liberalismo económico y menos en el liberalismo filosófico. Sus gobiernos se caracterizaron por otorgar mayores libertades al sector privado, aumentar la apertura económica, utilizar la nueva constitución del 91 para permitir la privatización de los servicios públicos, incrementar la explotación de recursos no renovables y especializar la economía dejando el país de producir bienes y servicios en estratégicos sectores y fortaleciéndose en otros. Gaviria, Samper, Uribe y Santos todos obraron de la misma manera.
La discusión no es si eso fue bueno o malo pues sin duda tuvieron aciertos como también yerros pero lo cierto es que el Partido Liberal dejó huérfanos a un gran sector de la población en su transición hacia la derecha, la cual siente desde lo ideológico, total orfandad.
Lo anterior es grave. Cuando el pensamiento de un país queda cojo se crea la mejor oportunidad para que esa carencia sea recogida por movimientos generalmente coyunturales y populistas que no le convienen a un país, y que en algunos casos han terminado en dictaduras con apariencia de democracia.
Me pregunto ¿Qué hecho histórico fue el que propició que el liberalismo se corriera hacía la derecha en el espectro del pensamiento? Tal vez el Frente Nacional; o la aplicación rigurosa del artículo 120 de la constitución del 86 en lo que respecta a la participación ministerial del partido derrotado; o tal vez el utilitarismo disfrazado de pragmatismo; o tal vez la herencia mafiosa de los 80´s en la cual uno vale por lo que tiene y no por lo que es, y por tanto para tener éxito, el fin justifica los medios; o quizá son todas las anteriores, pero en fin, lo cierto es que no hay un hecho histórico contundente que haya marcado el cambio hacia la derecha del pensamiento del Partido Liberal.
Revisa uno en la reciente historia universal y encuentra que en otros países sí hubo hechos protuberantes que hicieron trasladar el pensamiento de los partidos políticos, por ejemplo, en Estados Unidos el partido de filosofía liberal era el Republicano, fue el que estuvo de acuerdo con la libertad de los esclavos, con la protección de la industria nacional y el desarrollo tecnológico propio, sólo la Gran Depresión, el abandono de su ideología y la corrupción después de muchos años de gobernar, hizo que ese pensamiento lo recogiera el Partido Demócrata y hoy en día están en esquinas opuestas a las que estuvieron en el siglo XIX en la época de Lincoln.
En Colombia es difícil de entender el porqué. Lo que hemos visto no son hechos relevantes sino un espectáculo bochornoso de vanidades, de descalificaciones injuriosas y que su consecuencia fue el agotamiento del ideario liberal: Gaviria, quien repitió al pie de la letra el modelo del pensamiento del liberalismo económico de Reagan y Thatcher, se enfrascó en una pelea por el control del partido con Samper, quien a su vez tenía como sus mayores alfiles a Uribe y Serpa, pero años más tarde para recuperar el Partido, Gaviria apostata del libre mercado, lo propio hace Uribe con Samper y Gaviria; Y finalmente después de tanta sequía de poder Serpa y Gaviria a través de su hijo, se congracian para que no los saquen de la burocracia del presidente Santos, personaje camaleónico que con todos jugó.
Colombia necesita con urgencia un partido fuerte que se posicione rápidamente en la izquierda moderada o que el mismo Partido Liberal retome su rumbo histórico. Lo preocupante, y ojalá me equivoque, que con la actual dirigencia nacional difícilmente lo hará y continuaremos viendo reacomodos en etapa pre electoral y por qué no, ver que algunos de los hombres de la guerra o de la corrupción, se conviertan en los hombres de la paz.



