Padre


Tu recuerdo
es un viaje,
como pájaro canta
en derribados hombros,
estación familiar para evocar el árbol
donde mora la tarde y se mecen los frutos.
Tu memoria pervive, no se agota en el tiempo,
las campanas inmóviles, con mensajes cifrados,
reconstruyen la ausencia, tu corpórea partida,
sus momentos aciagos y júbilos secretos,
cuando pintabas la alegría en los espejos,
la ansiedad del cuaderno en el rostro de tus hijos,
con un cariño que no cabía en la casa.
Lo que hoy defiendo padre pertenece a la vida,
los manteles con pan, las uvas en racimo,
y tu lucha es estrella, universo cercano,
es fuego amigo con que ilumino el tiempo,
el amor sempiterno que todavía recuerdo,
cuando abrías mi futuro, atando mis zapatos.



