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Martes, 6 de octubre de 2026
domingo 24 junio, 2012 a las 10:20 am

Otra prioridad en el Cauca: combatir la inseguridad ciudadana.

Por: Luís Barrera

El Ministro de Defensa acaba de anunciar en Santander de Quilichao aumentar el pie de fuerza de la Policía Nacional para contrarrestar la acción de los violentos que sigue creando zozobra, miedo e inestabilidad en la región.

Esta estrategia debe servir para también mejorar la inseguridad ciudadana que tanto viene preocupando a los caucanos y cuyos daños y estragos han dejado una larga secuela de llanto y víctimas tanto en los sectores rurales como urbanos.

La inseguridad ciudadana es el tema principal que preocupa a las autoridades locales que en muchos casos ven impotentes como se les sale de sus manos el manejo que todos tenemos responsabilidad y que está enmarcada en el constante temor a posibles agresiones, asaltos, secuestros, violaciones, de los cuales podemos ser víctimas indiscriminadamente en cualquier rincón de las ciudades o un paraje rural en nuestra geografía caucana.

Hoy en día, es una de las principales preocupaciones de todas las comunidades, y es que vivimos en una zona en el que la extensión de la violencia se ha desbordado en un clima generalizado de criminalidad.

Los caucanos todos tenemos derecho a sentirnos seguros y protegidos en nuestras vidas diarias. Durante la última década, en casi todas las poblaciones se ha visto un creciente reconocimiento al marcado impacto que el crimen, el conflicto y la violencia y que puede llegar a tener serias implicaciones sobre la democracia y el desarrollo regional.

Algunas ciudades enfrentan importantes desafíos a su seguridad, principalmente a partir de actividades del crimen organizado tales como narcotráfico, la minería ilegal, subversión, y pandillas.

Siempre se ha esgrimido que entre las causas de inseguridad que se detectan, está el desempleo que vive una gran cantidad de personas; las personas que atentan contra los bienes y la integridad física de los ciudadanos lo hacen, frecuentemente, por no tener un empleo estable que les garantice ingresos suficientes para mantener a su familia.

Pero no nos olvidemos que también roban, atracan y delinquen quienes tienen empleo, trabajo y ciertas ocupaciones en protección muchas veces  del mismo Estado.

Lo cierto es que el crimen, la violencia y el conflicto armado han sembrado también en el Cauca el miedo y la ansiedad acerca de la seguridad personal y puede dificultar el desarrollo económico transformando ciertas áreas menos atractivas para la inversión.

Por ello hay que rodear a las autoridades en sus propósitos de brindar mejores condiciones para combatir y reducir los altos índices delincuenciales. Se trata de cambiar indignación publica respecto a la falta de responsabilidad de las autoridades por promover la seguridad pública, reducir el crimen y la violencia y contener el conflicto ha repercutido en la falta de credibilidad de las instituciones públicas como el poder judicial, la policía y que tiene negativos efectos en la credibilidad de la gobernabilidad democrática.

También, se identifica a la pobreza en el Cauca como otra causa que puede generar agresividad y que origina, además, altos índices de delincuencia que, generalmente, se ubican en las zonas marginales de la ciudad.

La falta de educación es otra causa. La escasa (y, muchas veces, inexistente) educación de los ciudadanos genera delincuencia, agresividad y, por supuesto, inseguridad en aquellas personas que se mantienen al margen, pero que son los que sufren las consecuencias de esta situación.

Somos conscientes de que la inseguridad ciudadana incide negativamente en el desarrollo social, cultural, económico y educativo de nuestro departamento. Por eso se tiene que encontrar, con urgencia, medidas que ayuden a solucionar esta problemática. La Policía, el Ejército y los organismos de seguridad en conjunto con los gobiernos locales, y, también, la sociedad civil tienen que trabajar para proponer y hallar dichas medidas.

La seguridad ciudadana debemos entenderla que es un bien público que el Estado debe garantizar y proteger. Es cierto que no hay estadísticas concretas que muestren el incremento o disminución de la seguridad ciudadana, que se da en todo el territorio caucano. Unos días gozamos de tranquilidad aparente y de pronto se dispara la violencia en sus múltiples facetas. Por ello, las medidas para erradicarla deben ser cautelosas y no caer en soluciones inmediatistas, como respondiendo al primer cuete que suene y, a su vez, negativas en resultados efectivos.

La seguridad ciudadana en los municipios no debe ser vista exclusivamente como una reducción de los índices de delincuencia, sino como el resultado de una política que se oriente hacia una estrategia integral. Una estrategia que debe incluir la mejora de la calidad de vida de la población, la acción comunitaria para la prevención del delito, una justicia accesible, ágil y eficaz, una educación que se base en valores, en respeto de la ley y la tolerancia.

La creciente inseguridad ciudadana que campea y se apodera de las noticias del Cauca, no deben mermar los sueños de sus habitantes, quienes apuntan incluso como el gobernador de los caucanos Temístocles Ortega Narváez, a que sea escenario de paz y reconciliación, pese a tantas dificultades e intereses creados.

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