NO NOS CREAN TAN PENDEJOS (1)


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Siguiendo la dinámica impuesta desde principios de los noventa, el Gobierno nuevamente ha demostrado la poca importancia que le da al sector agropecuario sin darse cuenta que es allí donde empieza realmente la pacificación del país.
Uno no entiende si esto se deba a la incompetencia o simplemente se trata de privilegiar a unos en detrimento de otros o se deba a una treta político – económica o todas las anteriores.
Lo que si es claro es que el gobierno no ha tratado ésta crisis de manera trasparente y con la determinación de honrar su palabra pues del grado de cumplimiento de lo acordado en el pasado Paro Cafetero se concluye que nuevamente se burlan del sector social más afectado en todo este proceso de apertura económica: El campesino.
El Gobierno acordó en ese entonces, cinco puntos de los cuales apenas uno ha cumplido parcialmente, veamos: Primero: La Protección del Ingreso Cafetero (PIC). El avance en este compromiso es que de 560.000 familias cafeteras, 240.000 no han recibido hasta ahora ni un solo peso y peor aún el 15% es decir 38.000 corresponden a familias caucanas que ya recogieron su cosecha; Segundo: La Deuda de los Cafeteros: Se acordaron en las mesas unos puntos de alivio para el sector, pero hasta ahora las resoluciones emitidas por el gobierno no han plasmado la integralidad de las apremiantes deudas de los campesinos; Tres: Replantear el precio de los fertilizantes: El Gobierno firmó la revisión de los precios de estos insumos que son una de las causas de la perdida de competitividad del sector, pero una vez en la práctica y levantado el paro simplemente dijo que era un precio que se determinaba según la oferta y la demanda pero que tenía una libertad vigilada (¿?), Cuatro: La importaciones de Café y Quinto: Impedir la minería en zonas cafeteras: En estos dos últimos puntos ni siquiera aún se han instalado las mesas.
El Gobierno no puede pretender que sus gobernados sean tan pendejos como para no saber que la solución, si se quiere, se puede lograr, pues escuchan permanentemente los records que se baten por ingresos en exportaciones de recursos no renovables y de capitales extranjeros. ¿Será que el sector campesino productivo no tiene derecho a recibir parte de ésta riqueza o será que esta riqueza se va dilapidar en subsidios al ocio para mejorar falsamente los indicadores de pobreza? Es decir ¿será que nos volverán un país de haraganes?
Gobiernos más comprometidos con su pueblo como la Unión Europea y Estados Unidos, sin vacilaciones ayudan al sector agropecuario por dos razones fundamentales: El empleo que generan y el tema de soberanía territorial. Por ejemplo a través de disposiciones como las estipuladas en el Pacto Agrícola Común y el Farm Act, ayudan al sector agropecuario en asuntos tan importantes como el de la compra de producciones cuando los precios bajan de cierto nivel o con ayudas directas a áreas sembradas o cabezas de ganado, entre otros. Todo esto sin necesidad de paros absurdos donde los perdedores somos la mayoría.
Humildad y compromiso necesita éste Gobierno y que la sabiduría ilumine a los líderes del paro, pues sus derechos no están por encima de los de los demás, por dura que sea la realidad.



