Torpeza presidencial


Desafortunados pronunciamientos del presidente Santos, restándole importancia al paro agropecuario y el reconocimiento del atolondrado ministro de Agricultura, que el gobierno incumplió acuerdos firmados con los paperos y que está situación no había sido informada al presidente, son señas claras de la desconexión reinante en el alto gobierno, con ministros y asesores que no han dado la talla para afrontar conflictos como el actual, motivados, no en “acciones aisladas promovidas por infiltrados de la guerrilla”, sino en problemas reales, que afronta la mayoría de campesinos, pagando costosos agroquímicos, semillas, maquinaria y sin subsidios que los Estados otorgan a sus competidores de otros países, con los que el gobierno ha firmado TLC, por los cuales nos pueden vender sus productos, a precios menores que los nacionales.
Después de una semana de bloqueos a vías concentrados en el centro, sur y oriente del país, el presidente acepta dialogar con representantes de cultivadores de papa, cebolla, frutas y lecheros, buscando obtener los mismos subsidios que después del paro de marzo, fueron entregados a los cafeteros, además de rebaja en precios de agroquímicos, suspensión de importaciones agropecuarias subsidiados en otros países y mejores condiciones en los préstamos bancarios.
El paro despertó la sensibilidad y reconocimiento de la mayoría de colombianos a favor de los campesinos, con movilizaciones de solidaridad de sectores, como el estudiantil, que el 29 de agosto, convocó una marcha nacional de universitarios, así como de educadores agrupados en Fecode, que anunciaron un paro indefinido a partir del 20 de septiembre.
La indiferencia y demora del gobierno en solucionar el problema de los campesinos da pie a que se sumen otros movimientos como el estudiantil y profesores y se complique la situación de producción y distribución de toda clase de productos y de orden público, en medio de la guerra interna y negociaciones del gobierno con las Farc, en Cuba.
En el Cauca, continúan bloqueos sobre la panamericana en el sur, en Mojarras, donde en la madrugada del martes, se presentó un enfrentamiento entre manifestantes y Policía, incomunicando a Nariño, Putumayo y el Ecuador; y en el oriente, aislando al Huila y Caquetá con Inzá, Popayán y Cali. En la Venta de Cajibío, el domingo 25, se presentaron confusos hechos con quema de dos busetas, por encapuchados y varios menores heridos, después de “la explosión de minas, con señuelo de billetes a su alrededor”, según algunos campesinos y de “papas bombas y otros explosivos”, según las autoridades.
Aunque la vía entre Cali y Popayán, ha sido despejada, el tráfico automotor es reducido y las empresas de transportes envían pocos buses, escoltados por la policía.



