NI PETRO NI NADIE


NI PETRO NI NADIE
Volveré a mi posición apolítica y antipolítica de antes, no vuelvo a votar por nadie.
La principal cualidad o virtud de un político gobernante y su grupo de asociados debe ser la integridad y la honestidad, ante todo. Pero este gobierno no ha dado muestras de cumplir con esta virtud primera; por el contrario, evidencia desde el comienzo escándalos todos los días, además del despilfarro en cosas suntuarias e innecesarias, y al parecer vamos de mal en peor. Somos esperanzados frustrados, el fragor de la duda crece todo el tiempo, y no estamos para seguir creyendo en abalorios de palabras ni en reservas de promesas. La vida, que debiera ser sagrada, la hemos convertido en insufrible vertedero de pócimas amargas, de sofismas para incautos e ingenuos. Fui uno de ellos, uno de tantos que, entre el gremio del arte y la cultura apoyamos a Petro buscando una dirección diferente a este país. Pero no veo, al menos yo, un norte creíble. El campo de la cultura se desangra, y toca volver al trillado fraseo de siempre: «la cultura, cenicienta del cuento».
Entidades de ya reconocida trayectoria cultural se van al traste por falta de presupuesto y, por lo mismo, cantidades de gestores de cultura se miran en un espejo sin imagen. Brilla la total ausencia de preocupación y apoyo en este campo, somos los desheredados de un sistema que prefiere las utilidades prácticas y económicas para vivir la «realidad». Íbamos a «vivir sabroso», pero no. Fue tan sólo una fábula mal contada, y el año 2025 será tan cojo o más lisiado que los anteriores. Y no me exijan cifras ni estadísticas. Yo sólo soy un soñador despistado que inútilmente sueña con una realidad mejor, pero toda utopía es aplazamiento, no-realidad hasta la eternidad. Y no se necesita ser una lumbrera para darse cuenta de la realidad. Todos los días las ventanas de la realidad nos asoman a la bancarrota política moral y económica de un país mayoritariamente en crisis. Consecuencia, claro, de gobiernos y estamentos anteriores. De siglo en siglo vamos construyendo este desbarajuste supremo, que ni Petro ni nadie va a poder remediar.
Ni Petro ni nadie. ¡NO VUELVO A VOTAR POR NADIE!
**RVQ**
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