Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Sábado:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Sábado, 3 de octubre de 2026
sábado 4 enero, 2025 a las 1:26 pm

ALBERT CAMUS EN LOURMARIN

ALBERT CAMUS EN LOURMARIN
Carlos Fajardo Fajardo
Por Carlos Fajardo Fajardo
Poeta y ensayista colombiano

ALBERT CAMUS EN LOURMARIN

Para Katy y Hebert, en su Provenzal Céreste

Un día como hoy, 4 de enero, pero de 1960, Albert Camus fallecía en un accidente automovilístico en la Provenza francesa. Comparto esta crónica sobre mi visita a Lourmarin, donde se encuentra su última morada.

Su tumba se encuentra en Lourmarin, en la verde y seductora Provenza francesa. Hasta allí llegamos junto a Katty Ripplinger y su esposo Hebert Cruz, artista plástico caleño, anclados desde algunos años en estas tierras provenzales. En esta región nacieron Paul Cézanne y René Char, poeta con el cual Camus entabló una profunda amistad; tierra donde Julio Cortázar se refugió a escribir en Saignon durante varios años, embrujado por La porte du vent, “La puerta del Viento” y su imponente roca, y donde el inmenso Lawrence Durrell escribió su Quinteto de Avignon, dejándonos testimonio de la belleza y espiritualidad de estos lugares en su hechizante Visión de Provenza, libro donde hace justicia poética a esta tierra bautizada por Cátaros y hombres de Oriente, aún con huellas griegas y romanas; de ancestrales ritos, con huertos de olivos, fuertes árboles llamados platanes, de viñedos, llanuras de tomillo y lavanda, verdes paisajes y de trovadores que cantaron al amor cortés de ensoñadas amadas

En varias ocasiones lo había deseado: visitar la tierra donde Camus pasó los últimos años de su vida, donde compró una casa gracias al dinero recibido por el Premio Nobel, donde comenzó a escribir su novela inconclusa y póstuma El Primer Hombre.

En septiembre de 1958 Camus compró esta casa en la Provenza. Y es de allí de donde el 4 de enero de 1960 partió hacia Villeblevin con destino a París en un auto facel vega conducido por su amigo Michel Gallimard, acompañado por la mujer y la hija de éste. A las 13:55 el auto choca contra un corpulento platane, árbol muy común en esos caminos. Camus, que iba a la derecha del conductor, murió al instante. Gallimard quedó gravemente herido. Murió cinco días después en el hospital. Sus acompañantes sobrevivieron. En el auto se encontraba un maletín negro con los manuscritos del primer hombre. Camus tenía 47 años.

Sencilla, sobria, como lo fue él en vida es su tumba. Nada de espectáculo, nada de grandiosidad, nada de vacuo narcisismo artístico. Sólo un nombre: Albert Camus, y alrededor algunas flores, unos cuantos objetos de agradecimiento, exvotos terrenales que sus incondicionales lectores han dejado como testimonio de amor. También nosotros dejamos allí nuestros exvotos de cariño por aquel que nos enseñó, desde la adolescencia, asumir con pasión y furor la palabra, el pensar y el crear con inmenso gozo y entrega a pesar de lo absurdo que trae consigo esto de vivir y soportar como Sísifo la pendiente y las cargas en los caminos.

ALBERT CAMUS EN LOURMARIN
Tumba de Albert Camus en Lourmarin

Luego de hacer nuestro ritual de agradecimiento ante aquella sobria y silenciosa tumba, fuimos en busca de su casa, la cual, como fantasma se esfumaba cada vez que por ella preguntábamos. Nadie en Lourmarin daba razón de ella; unas veces con rabia, otras con cierto desgano o irónica sonrisa sus habitantes respondían a nuestra pregunta y la casa desaparecía. Sospechamos que un pacto de silencio y de secreto se ha establecido entre ellos para no revelar el sitio donde moró el extranjero argelino. Hasta que, por algunas señales vitales e intuiciones poéticas dimos con la “Calle Albert Camus”, donde gravita su amplia y alta casa. Aún vive allí su hija Catherine. Se comprende entonces la oculta presencia, su necesario anonimato ante turistas, fervientes lectores de su padre, molestosos poetas y forasteros en busca de su rastro.

ALBERT CAMUS EN LOURMARIN
Casa de Albert Camus

Alguna que otra fotografía tomamos delante de su puerta. No hay placa ni dato que lo recuerde; sin embargo, está allí su espíritu de hombre rebelde, la energía de artista libertario, solitario-solidario, su voz contestataria y crítica de totalitarismos carcelarios, aquella plenitud lúcida que reunía un amor dionisíaco y epicúreo por el mar y el sol de su Argelia, el mundo natural, sensorial, con un rigor conceptual, escéptico, donde la sospecha, la duda, la interrogación filosófica, con espíritu nietzscheano, kafkiano y dostoievskiano, maduraba.

Así que, frente a su puerta y ante su tumba, le dimos nuestras gracias por su obra, por su compromiso ético con la resistencia, la libertad y la justicia.

ALBERT CAMUS EN LOURMARIN
Carlos Fajardo Fajardo en la Rue Albert Camus

Otras publicaciones de este autor en Proclama del Pacífico: https://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/carlos-fajardo-fajardo/

Articulos relacionados