Mentiras y abusos


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Recientemente el director de Proclama del Cauca escribió acerca de las que no vaciló en llamar “mentiras de Movistar” debido al deficiente servicio de Internet en banda ancha que se presta en Santander de Quilichao.
El periodista Alfonso Luna Geller no solo atina en manifestar su indignación e inconformidad por los engaños que dicha empresa viene cometiendo perjudicando enormemente a sus clientes y suscriptores, sino que ya se convirtió en un tema al cual deberían prestarle mayor atención las instancias de control y regulación que vigilan las empresas de comunicaciones.
Los abusos que cometen las empresas prestadoras de servicios públicos son constantes, mientras las entidades de control permanecen indiferentes como las oficinas de atención al usuario de estas empresas, departamentos que más parecen oficinas de humillación al usuario que de atención.
La facturación de valores indebidos es el pan de cada día para miles de usuarios, al igual que problemas técnicos. También son constantes y masivos los cargos de servicios y productos no solicitados, como el servicio de llamada en espera o identificador de llamadas, servicios adicionales que la gran mayoría de usuarios no han solicitado, sin embargo se los facturan.
Son demasiados los clientes que se quejan en especial de que sin solicitud, les está cargando un plan de llamadas nacionales ilimitadas, plan que tiene un costo considerable y que casi nadie utiliza: ¿quién hace llamadas nacionales con teléfono fijo? Desde que aparecieron los planes empresariales de celular, la telefonía fija para hacer llamadas a larga distancia está en desuso y las empresas, desesperadas por no perder un mercado, deciden de forma abusiva activar el servicio a quien no lo ha solicitado.
La estrategia de estas empresas, consiste en enviar una carta notificando la activación de ese servicio, y la carta suele llegar un mes después de activado el producto, de modo que ya se ha causado un mes de facturación, y en la carta suelen decir que si no desea el producto que la empresa le ha activado unilateralmente, y obviamente, que de forma abusiva, que se comunique un número telefónico determinado, y que si no responden o no se ponen en contacto con ellos, se entenderá que el usuario ha aceptado el servicio no solicitado.
Algo muy grave, y entidades como el ICBF y la Fiscalía General de la Nación deberían investigar casos como los que se están presentando con la misma Movistar en la que arbitraria, abusiva y perversamente viene cargando planes de canales de televisión para adultos que sin consultar con los abonados son vistos por menores de edad.
Lo grave es que la pasividad del consumidor desafortunadamente permite que las empresas de servicios públicos como Movistar continúen con sus abusos, tanto en la prestación del servicio como en su facturación.
Uno de los problemas que deben enfrentar las familias colombianas es el continuo abuso por parte de las empresas que suministran los diferentes servicios públicos, problemas que en algunos casos son reiterativos, casi criminales, tanto así que se convierten en un cuento de nunca acabar.
Si el usuario medio no fuera tan paciente, tan pasivo, seguramente que las empresas pensarían dos veces antes de abusar de él. La mayoría de las veces de nada sirven reclamaciones, derechos de petición y lamentaciones, pues los problemas siguen presentándose mes a mes.
Muchas personas por pereza o por temor a que le apliquen la cláusula de permanencia no cambian de proveedor, pero valga decir que cuando la empresa incumple el contrato, ya sea por prestar un servicio deficiente o por cobrar más de lo contratado, permite al usuario dar por terminado el contrato en cualquier tiempo sin que se le pueda aplicar la famosa cláusula de permanencia, que es una de las herramientas que permiten a las empresas abusar de los usuarios.
Es aquí donde juegan un papel muy importante la Personería Municipal que debería asesorar a los numerosos clientes de los permanentes abusos de empresas como Movistar. El usuario, además de elevar reclamaciones, derechos de petición y hasta demandas civiles, e incluso penales, puede simplemente prescindir de los servicios de la empresa que le está atropellando, algo que hoy en día se puede hacer fácilmente en varios de los servicios, puesto que por suerte existe competencia, en un negocio cuyas ganancias son mucho mejores que el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando y la trata de blancas juntos.
Los usuarios deberíamos ser más exigentes, pues se está pagando por el servicio y tenemos derecho a recibir a satisfacción lo que hemos pagado, hay que organizarse seriamente y salir también a protestar por el abuso exagerado y la deficiencia en los servicios como el de las comunicaciones.



