
Por Alexander Velásquez / La frase es de la profesora María-Paz Martín Esteban, directora del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid, (España), quien se encuentra en Colombia, invitada por la Fundación Segunda Expedición Botánica-Funbotánica.
Se busca precisamente revivir el primer jardín botánico del Nuevo Reino de Granada, en Mariquita, lugar donde el sabio español José Celestino Mutis dio inicio, hace más de dos siglos (1783), a la Real Expedición Botánica por el Nuevo Reino de Granada.
Profesora María-Paz, ¿cuál es el propósito de esta visita?
En 2024 Funbotánica y el Real Jardín Botánico-CSIC firmamos un Protocolo General de Actuación. El propósito es ir a Mariquita, conocer el Bosque Mutis, reconocer su estado actual y ver cómo recuperamos ese legado natural para las nuevas generaciones.
Usted y su equipo científico tendrán la oportunidad de desandar los pasos de José Celestino Mutis en Mariquita. ¿Cuál es la importancia de este legado y qué planes hay para protegerlo?
El legado de Mutis es muy conocido a través de esos dibujos maravillosos que se realizaron durante los 35 años que duró la Expedición Botánica en el Nuevo Reino de Granada, pero el público desconoce toda la riqueza natural que existe en Mariquita, donde empezó esta exploración. Nos gustaría contribuir a recuperar ese jardín botánico, pero no con las pautas del Real Jardín Botánico de Madrid, que es un jardín neoclásico, sino siguiendo las pautas que trazó el propio José Celestino Mutis en ese lugar de experimentación que es el Bosque Mutis.
La idea es diseñar unas rutas que les permitan a los jóvenes de los colegios conocer las plantas in situ, su origen y sus propiedades. Se busca, además, impulsar el turismo ecológico.
Hablemos del legado del sabio Mutis que se conserva en el Real Jardín Botánico de Madrid.
Podemos dividir el legado en tres niveles: el archivo, el herbario y los libros del sabio Mutis, aunque la mayoría de estos libros se encuentran en la Biblioteca Nacional de Colombia. Este legado llegó a España en 1816, ocho años después del fallecimiento de Mutis. Lo conforman 7.206 dibujos, unos a color y otros en blanco y negro o sepia. Estos dibujos van ligados a muchísimos documentos, como las cartas de Mutis a sus colegas. En el herbario se conservan ejemplares de las plantas recolectadas por Mutis, con su respectiva lámina o dibujo. Todo este material lo custodiamos con mucho mimo.
¿Es posible traer ese legado a Colombia?
De hecho, ya hemos realizado actividades conjuntas. Las láminas originales, por ejemplo, se han expuesto en diferentes ciudades de Colombia, en la Biblioteca Nacional y en el Jardín Botánico de Bogotá. Pero ¿qué ocurre? Con estas láminas hay que tener mucho cuidado. No pueden estar más de un tiempo determinado fuera, porque requieren unas condiciones adecuadas de clima, humedad y temperatura para su conservación.
Hoy contamos con la inteligencia artificial y con recursos como la digitalización, algo maravilloso que nos permite protegerlas haciendo clones de esas láminas; de hecho, gracias a dichas réplicas, en este momento tenemos una exposición de la obra de Mutis en Varsovia.

¿Qué sabía de Mariquita antes de esta visita?
De Mariquita sabemos lo que se cuenta en muchísimas publicaciones: que allí comenzó la gran Expedición Botánica al Nuevo Reino de Granada, después de que Mutis llevara casi veinte años viviendo en Colombia. Él estuvo esperando los permisos y los recursos para llevar a cabo su aventura científica. Espero descubrir ese lugar maravilloso que albergó la escuela de artistas. Recordemos que en Mariquita se formaron muchos jóvenes criollos, de 13, 14 y 15 años, cuyos nombres tengo anotados en una libreta que traje a Colombia. Ellos tuvieron la oportunidad de formarse en un arte tan importante como la ilustración botánica, lo cual no es fácil, porque hay que reflejar fielmente lo que se está viendo. Estaban ahí, al lado de Mutis, con sus paraguas, protegiéndose de la lluvia o del sol; ese espíritu debe permanecer en el lugar y sé que lo vamos a sentir.
En un momento tan difícil para el planeta, ¿qué papel están cumpliendo los jardines botánicos del mundo?
El cambio climático existe, a pesar de los negacionistas. Desde hace cien años la temperatura del planeta viene aumentando de manera acelerada. Son datos, y los datos no se pueden contradecir. En ese contexto, los jardines botánicos son lugares que contribuyen a conservar plantas que en otros espacios comienzan a desaparecer. Contamos con bancos de germoplasma y realizamos intercambio de semillas con otros jardines botánicos del mundo, lo cual es fundamental para el futuro de la humanidad, porque permite regenerar, en lugares distintos, plantas que podrían extinguirse.
Al Real Jardín Botánico llegan alrededor de 58.000 visitantes cada mes; en 2025 fueron más de 635.000 personas. Muchos son escolares que se apropian de este conocimiento y contribuyen a sensibilizar al resto de la sociedad.
Finalmente, ¿qué debemos aprender del sabio Mutis en este siglo XXI?
Como bien dices, fue un sabio. Era mucho más que sus ilustraciones botánicas. Tenía conocimientos en áreas tan disímiles como las matemáticas y la minería. Creo que poseía una enorme capacidad de organización y que esa capacidad, unida al compromiso, son virtudes de las que podemos aprender para trabajar en equipo. Pienso que tuvo que ser una persona muy estricta y cumplidora de los plazos, alguien que le daba un enorme valor al tiempo. Por lo que he leído, realizar un solo dibujo a color podía tardar hasta tres días. Con esa disciplina debemos actuar en el presente, con la mirada puesta en el futuro.
Fotos: Cortesía Funbotánica.
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