
Desde hace varios meses vengo observando una curiosa tendencia en el lenguaje periodístico. Cuando alguna información necesita una justificación técnica o científica, aparece una expresión que parece resolverlo todo: «Según los expertos».
¡Y asunto arreglado!
No importa demasiado quiénes sean, dónde estudiaron, qué investigaciones realizaron o cuáles documentos respaldan sus conclusiones. Basta con invocarlos para que una afirmación adquiera una apariencia de autoridad que difícilmente tendría por sí sola.
Los expertos se han convertido en una especie de tribunal invisible. Sus sentencias llegan al lector revestidas de conocimiento, pero muchas veces sin la posibilidad de conocer a sus autores, examinar sus argumentos o discutir sus resultados.
Lo he venido notando particularmente en el diario El Tiempo, un periódico al que todavía le quedan rastros de la credibilidad acumulada durante su larga historia. Precisamente por eso me llama la atención la facilidad con la que una expresión tan imprecisa puede adquirir tanta fuerza en sus páginas.
Porque una cosa es consultar a un especialista reconocido, identificarlo, explicar sus conocimientos y presentar las razones que sustentan su opinión. Otra, bastante distinta, es escribir «según los expertos» y dejar que cada lector imagine a un grupo de sabios infalibles que acaba de resolver el asunto, solo por intereses políticos de Gobierno que “no deben discutirse”, máxime cuando el medio es afín a la corriente ideológica que hoy detenta el poder.
Entre mayores sean los conocimientos que el público atribuya a esos personajes invisibles, mayor será la autoridad que conceda a las afirmaciones interesadas.
¡Qué extraordinaria comodidad!
El periodista se ahorra la identificación de sus fuentes. El medio incorpora una apariencia de respaldo científico. Y el lector recibe una conclusión que parece haber superado todas las discusiones posibles.
Pero ¿quiénes son los expertos?
¿Son investigadores universitarios, profesionales con experiencia comprobada, funcionarios públicos, consultores privados o personas cercanas a quienes tienen interés en divulgar determinada versión?
¿Consultaron a varios o solamente a uno? ¿Coinciden sus opiniones? ¿Existen estudios publicados? ¿Sus conclusiones son científicas o constituyen simples apreciaciones personales?
Son preguntas que deberían encontrar respuesta en la propia información.
A estas alturas resulta indispensable diferenciar entre el conocimiento y la autoridad prestada. Un verdadero experto puede equivocarse, discutir con otros especialistas y modificar sus conclusiones ante nuevas evidencias. Esa disposición a someter sus afirmaciones al examen público forma parte de la seriedad de su trabajo.
El supuesto experto anónimo que aparece convertido en argumento definitivo disfruta, en cambio, de una ventaja formidable: nadie puede preguntarle nada.
Ni siquiera sabemos si existe.
Y aquí encuentro el aspecto más inquietante del asunto. Cuando un medio de comunicación reemplaza la explicación por una invocación de autoridad, o el soporte técnico de lo que afirma, empieza a pedirle al lector un acto de fe. Le solicita que crea porque alguien, cuyo nombre desconoce, aparentemente sabe mucho.
El diario El Tiempo no debería necesitar semejantes recursos para sostener sus afirmaciones.
Entiendo perfectamente que existen circunstancias en las cuales una fuente debe permanecer reservada. Pero la protección de una fuente y la utilización de una autoridad indeterminada para conferir apariencia de certeza a una información son cuestiones diferentes.
Tampoco pretendo desconocer la enorme importancia del conocimiento especializado. Sería absurdo. Justamente porque respeto a quienes investigan, estudian y producen conocimiento, considero que sus aportes merecen ser identificados y explicados.
Lo que cuestiono es el uso de una expresión que puede terminar funcionando como sustituto de la demostración.
El caso de El Tiempo merece observarse con particular atención por la influencia que conserva en la opinión pública colombiana. Su prestigio histórico le concede una capacidad de persuasión que también implica una responsabilidad frente a sus lectores.
Por eso he comenzado a reunir ejemplos de publicaciones en las que encuentro este recurso. Quiero examinar qué afirmaciones se presentan bajo el amparo de los expertos y cuántas permiten conocer sus fundamentos.
Mientras tanto, confieso que cada vez que leo «según los expertos», mi primera reacción es preguntar quiénes son y dónde puedo consultar sus investigaciones.
Porque la credibilidad periodística no debería depender de personajes invisibles.
Y porque, en tiempos de tanta información presentada como verdad incontrovertible, el lector tiene derecho a conocer las razones antes de aceptar las conclusiones.
No vaya a resultar que los expertos sepan de todo, pero nadie sepa quiénes son.
Publicaciones localizadas y enlaces
Estos diez casos ejemplo que ofrecen material para examinar el uso de la expresión. Reproduzco los fragmentos de atribución localizados en los titulares o subtítulos, junto con la fecha y el tema de cada publicación.
| Fecha | Tema de la noticia | Fórmula utilizada |
|---|---|---|
| 19 ene. 2026 | Aumento de costos laborales para mipymes | «Expertos aseguran que muchos podrían verse obligados a cerrar».
El Tiempo
|
| 18 ene. 2026 | Endeudamiento público | «Expertos aseguran que el Gobierno está usando los recursos del endeudamiento».
El Tiempo
|
| 3 ene. 2026 | Emergencia económica | «Expertos dicen que eleva la incertidumbre».
El Tiempo
|
| 11 feb. 2026 | Impuesto al patrimonio empresarial | «Expertos aseguran que el recaudo no sería inmediato».
El Tiempo
|
| 13 feb. 2026 | Emisión de títulos de deuda pública | «Expertos aseguran que estrategia […] afecta la sostenibilidad».
El Tiempo
|
| 26 feb. 2026 | Seguros de vehículos eléctricos | «Según expertos, mayores costos de reparación».
El Tiempo
|
| 5 mar. 2026 | Retraso del plan financiero | «Expertos aseguran que esta hoja de ruta […] es fundamental».
El Tiempo
|
| 5 mar. 2026 | Comportamiento del dólar | «Expertos ven que la divisa podría moverse con fuerza».
El Tiempo
|
| 19 mar. 2026 | Vertimientos empresariales | El propio titular termina con «según expertos».
El Tiempo
|
| 24 abr. 2026 | Costo del endeudamiento colombiano | «Expertos estiman […] un sobrecosto anual de hasta 2 billones de pesos».
El Tiempo
|
Otras publicaciones de Alfonso Luna Geller en Proclama del Pacífico: