LAS MUJERES NO SON EL SEXO DÉBIL



El País de España registra hoy un titular muy extraño. Que las mujeres, en su conjunto, seguirán siendo definidas hasta diciembre como el sexo débil por la Real Academia de la Lengua Española, RAE.
¿Acaso las mujeres son puro sexo, o sea, no tienen otro atributo más destacado u otras diferencias que las puedan simbolizar y ser vistas desde la masculinidad o por ellas mismas?
Hasta ahora tanto el hombre como la mujer han permitido a las sociedades que los designen como el sexo fuerte y el sexo débil. Es una costumbre que se ha incrustado en la conciencia de los pueblos de habla hispana y ese apelativo ha hecho carrera sin objeción hasta nuestros días.
¿Qué sicólogo o sociólogo o antropólogo o médico o qué científico hizo tal hallazgo y lo patentó ante la RAE o en una Academia con autoridad, y basado en qué ciclo de experimentos o diagnósticos? ¿O fue solo por ver de bulto o por que salta a la vista esa pequeña o visible diferencia o por un examen visual en un baño turco o una playa nudista?
Pero en sí tener esa señal particular como aparecía en las cédulas de hace años, no hace al hombre más fuerte ni más débil a la mujer. ¿O fue que hubo alguna vez en un país morboso una competencia para comprobar que quienes tienen pene o vagina solo por ese hecho son más vigorosos o incansables o, por lo contrario, son las mujeres más retraídas o desganadas? ¿O es que de por sí, se ha verificado en laboratorios o en competencias lúdicas que los hombres, merced a su viril miembro realizan hechos monumentales o acciones heroicas o ejecutan milagros que jamás las mujeres podrán hacerlo por tener vagina?
Al parecer tal definición entrará en barrena antes de diciembre. Ya la mujer se ha liberado de prejuicios, ha ganado en la apreciación de su propio cuerpo y es consciente de que hay otros factores en su aspecto físico y en su psiquis que las pueden definir.
En efecto, ¿podrá decirse que la mujer es menos fuerte que el hombre cuando da a luz, cuando trabaja en labores que también ejecuta el hombre, que vence récords en competencias olímpicas que generalmente se programaban solo para hombres? ¿Acaso la mujer no es capaz de soportar labores en el hogar o las fábricas tan delicadas, difíciles o tecnológicas y que duran todo el día y toda la noche? ¿Será eso signo de debilidad o de fortaleza?
Clasificar de débil o fuerte a la mujer o al hombre mal se puede “achacar” a una parte tan cambiante y escondida como el sexo. Hay otros miembros en el cuerpo que podrían darle ese carácter al hombre o a la mujer. Los puños, los bíceps, el ritmo cardíaco, el pecho, la capacidad de aguante o de amar, la disciplina, el poder de concentración, la habilidad manual. Usted, lector/a, podría sugerir a la RAE su opinión razonada e ilustrada antes de que vuelva a meter la pata en desmedro de la mujer.
03.03.17 4:05 p.m.
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/03/actualidad/1488539517_507823.html



