El HOMO HIPERMODERNO ACTUAL



La palabra de Fernando Cruz Kronfly siempre cae como granizada en verano. Quema y arde en las uñas y sobre las canas. Su verbo es inclemente en señalar los signos que marcan el horizonte de una sociedad que se acogió al lenguaje de la política, del comercio multinacional, de los ejecutivos jóvenes, de la apatía de los jóvenes y el cuestionado currículo en colegios y universidades.
Es un exégeta no de tiempos futuros sino analista de la realidad a que está asistiendo el hombre de hoy en la escuela del facilismo, la coima, el engaño en el lenguaje diario de los noticieros, los gobiernos y lo que nos muestra el cine, los realitis y las telenovelas.
El lenguaje que circula no tiene trasfondo intelectual. No es el mar que bate sus olas y las revienta contra los acantilados para purificarse. Es superficial como una sentina, como un muladar que se seca al viento y al sol. Su hedor trasciende hacia los cuatro puntos cardinales.
“Los humanismos modernos occidentales han muerto. No consiguieron sobrevivir a la crisis de lo moderno que se expresa y advierte en la subjetividad contemporánea hipermoderna”. Así comienza agudo el Doctor honoris causa Cruz Kronfly en su conferencia El fin del Humanismo sobre su texto “Del sujeto hipermoderno de las ciencias humanas y del atardecer del humanismo moderno occidental” en la Biblioteca Departamental de Cali el pasado 28 de febrero.*
Va dejando en el camino frases como que los humanismos modernos occidentales han muerto. Aunque salva del fracaso en las universidades la vigencia de las Humanidades y las ciencias humanas como la filosofía, la literatura, la antropología, las sicologías, la lingüística. Murieron la hegemonía de la exaltación del modelo clásico de perfección legado por la civilización grecolatina y el humanismo filosófico que erigía la Razón como presupuesto de la dignidad humana.
El hombre de estos años basa sus raíces en el Yo, como principio y verdad narcisista. A nadie se le ocurre preguntarse por el hombre o la humanidad como hitos universales. A partir de Darwin el hombre se equipara a un primate sin miras, sin carácter sin principios que lo rijan. La razón ya no es la guía de sus actos. Permite la discusión entre lo mejor, lo peor, la facilidad y la rapidez o el uso de la tortura para conseguir la verdad. “Es preciso cuidarse de la razón puesta al servicio de la matanza y la depredación”.
De estas maneras de despreciar los valores y tesis anteriores la actual sociedad está dominada por el progreso material. La ciencia, sus instrumentos y técnica pregonan soterradamente el aumento del lujo, la abundancia de productos, la desesperanza, la depresión, el crimen, la drogadicción, el vacío síquico y la acumulación de desperdicios tóxicos.
¿En dónde quedó el hombre? En las autofotos de las selfies para justificar su presencia, el desfile de mensajes en Facebook, los mensajes que la pareja debe transar en todo, como impulso de poder.
La diatriba es fuerte, el lenguaje es vehemente para hacer abrir los ojos en esta hora que todo quiere tener el color rosa de una película de Hollywood como la defenestrada La La Land.
04-03-17 8:31 p.m.
*http://ntc-ensayos.blogspot.com.co/2017/03/del-sujeto-hipermoderno-de-las-ciencias.html



