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Sábado, 3 de octubre de 2026
jueves 21 junio, 2012 a las 11:26 am

LAS HESPÉRIDES

Rodrigo Valencia Q 

Especial para Proclama del Cauca 

Las hespérides, pintura de Rodrigo Valencia Q


Las hespérides me habían alucinado, el árbol de las manzanas de oro era inalcanzable. Todo era panorama incierto, oscuro, musgoso pasaje con residuos incongruentes. Navegar, pesadilla entre mapa indefinible, sabor a piedra que envejece. En el centro, el faro titila, llama; mi ropaje no está listo, no he lavado mis ojos de la abulia y la tentación de no ser. Emerjo en un espacio-noche capaz de arrojarme al más intenso miedo; necesito la vara que convierte la arena en cielo, necesito la compañía del halcón sin muerte. El túnel horada, la vibración cósmica trepida en todo mi ser. No aúllo porque el frío enmudece, el monte no resiste un visitante. Los astros, en línea, fracturan el cielo, amenazan el reposo y el surgir de todo grito. Ahogado, casi no emerge el pensamiento; sin embargo, las luces son testigos de que existo, la dimensión desconocida aún no me ha tragado. Ser valiente es necesario cuando se es nada en esta amplitud oscura; cualquier agujero negro puede ser mi último reposo. Entonces canto solo; canto para mí, la melodía hace que mi sangre se conserve y que pueda pisar algo en mi memoria, pero los registros van desapareciendo. El jugo astral alimenta la duda, hace perseguir el tiempo sin resultado alguno, y el infinito es el inmenso surtidor de los silencios. ¿Qué mundo me tocará después, qué puertas cerrarán mis ojos? Y, por otro lado, ¿qué son las hespérides? ¿Las vi cuando cambié de ojos y la razón no me habitaba? Dónde está la nube que engendró mi ser, el anturio que anuncia la sabiduría? Me guiaron al extravío, perdí la razón en una noche de cuervos. Debo consultar el pergamino, las claves del puerto, la hora y el toque de entrada. Aún está muy lejos el arcángel que me recibe cuando el día despunta. Quizás el sol no existe ya, una trompeta lo borró del firmamento.
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