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Lunes, 12 de octubre de 2026
jueves 21 junio, 2012 a las 10:56 am

LA CALIDAD DE LA SALUD Y LA ESTABILIDAD DE SUS TRABAJADORES

NELSON EDUARDO PAZ ANAYA

La Ley 100 de 1993, es reflejo  de la introducción de las políticas neoliberales, del acomodamiento del Estado a las presiones privatizadoras de la globalización o de conformidades con los requerimientos impositivos de las corporaciones transnacionales, ha venido ocasionando efectos notorios en la salud de los colombianos.

Preocupa, que lo acordado por ciento noventa y seis países, en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, compromiso conocido como Objetivos de Desarrollo del Milenio, cuya operatividad ha generado extensa literatura social, política, económica, antropológica, toda una focalización de la concepción de modernidad en torno a los modelos de desarrollo, para cimentar los principios de Libertad e Igualdad, contiene la protección de los Derechos Humanos, y el Plan Nacional de Desarrollo, el documento Cauca Visión 2032, los Planes Locales de Desarrollo, resaltan como componente fundamental, el sector salud.

Pero su crisis es tan grave que un grupo de exministros del ramo, constreñidos por la presión de las quejas abrumadoras en contra del sistema, se han visto obligados a dirigirse al Presidente reclamando su atención, porque el Gobierno ha anunciado sanciones y reformas, pero nada se define.

Problemas hay muchos, por hoy ocupémonos del aspecto laboral. Y empecemos, resaltando lo sucedido con las plantas de personal; se liquidaron, porque según los estrategas del momento, eran costosas e ineficientes y los trabajadores formaban sindicatos.

Se recomendó la tercerización laboral, para lo cual, se trajeron modelos y experiencias retocadas de otras latitudes, acompañadas de doctrinas, conferencias y ajustes normativos, así aparecieron “las ordenes temporales de prestación de servicios”, las cooperativas de trabajo asociado, con dueños pero sin socios, y ahora, la llamada contratación sindical, con sindicatos que en la realidad no existen.

Estas perversas relaciones laborales afectan la necesaria estabilidad de los trabajadores de la salud y daña el servicio, porque no hay procesos continuos de capacitación y la práctica y la experiencia se pierde, en el continuo movimiento de personal.

Los pacientes, por arte de los negocios convertidos en clientes, terminan sometidos a las limitaciones de todo orden, solo tienen el reconocido derecho a esperar, a soportar el denigrante flagelo que es mendigar un derecho a todas luces protegido.

Los contratos de los trabajadores de la salud, tienen en principio dos aspectos lesivos: los descuentos por costos de administración, en algunas situaciones llegan al cuarenta por ciento y la inestabilidad, por los cortos periodos de tiempo, desata la inasistencia en protección en salud, vacaciones, primas, cesantías.

El argumento de la escasez de recursos para la dotación de plantas de personal con carrera administrativa, es una falacia que no admite un análisis serio, en el marco de una relación costo-beneficio, tal como lo ha plasmado en la Jurisprudencia la Corte Constitucional.

El desarrollo de las regiones, a partir del esfuerzo local, será realidad si se inducen bien los componentes en salud y educación; así lo destacan los principios, conceptos y definiciones de los documentos que buscan diseñar el futuro, pero se requiere actuemos hoy, con una actitud de ciudadanos en busca del desarrollo y de la paz, solo como producto de la armonía social.

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