La modestia de Santos
Reinel Gutiérrez.-
El presidente Juan Manuel Santos, con sonrisa permanente, muestra ahora una faceta de popularidad, cumpliendo con las estrategias de imagen y popularidad, para la campaña de reelección.
Por ello se quedó a pasar la noche en una de las sencillas casas que el gobierno entrega a personas necesitadas.
Por esto no será sorpresa, que un día aparezca en la esquina de una ciudad vendiendo chontaduros o mangos. Que se haga notar limpiando parabrisas o golpeando llantas en los semáforos.
El objetivo es indicarle a la gente, que él es como la gran mayoría, modesto, amigable, que no es de la oligarquía colombiana y de clase adinerada como piensan.
Estos trucos dan resultado, porque la dirigencia sabe que hay que mantener a la gente distraída, embelesada, o alelada, esperando que las ilusiones y fantasías se vuelvan realidad, y que la casa en el aire no sea una canción sino una vivienda de verdad.
Los expertos en esto dicen que al presidente Santos, por su alcurnia, y posición social, no se le ve bien haciendo cosas que nunca ha hecho.
Pero si el pueblo goza con esto, entonces, la trama es aplicable, y si se traduce en votos mucho mejor.




