La elección del Congreso y la trampa del tarjetón



Simultáneamente con la elección del Congreso de la República, que se realizará el domingo 8 de marzo, se va a ejecutar una alteración de la percepción de la realidad política nacional, con el objetivo romper la unidad de la izquierda colombiana, en torno a Iván Cepeda, intentando imponerle otro candidato a la Presidencia: Roy Barreras, que en nada representa el progresismo, pero que utilizan para derrotarlo.
La estrategia previa a las elecciones es consolidar una intensiva estrategia mediática en favor de Roy, para ir disminuyendo la legitimidad de Cepeda (Encuesta del Centro Nacional de Consultoría y CAMBIO – domingo 25 de enero: Iván Cepeda 28,2 por ciento; Abelardo de la Espriella 15,5 por ciento y de Sergio Fajardo con el 9,8 por ciento. Roy Barreras: 0.3 % -último), y una vez elegidos los congresistas, conducir a los ciudadanos hacia las elecciones de Presidencia y Vicepresidencia, en mayo, en una evidente ruptura o división que favorece al candidato de la derecha unida.
Será una tarea demoledora de los medios masivos al servicio del poder económico.
Esta táctica se apoya en una asimetría técnica facilitada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), institución que abandonó su deber de imparcialidad al excluir a Cepeda de la jornada del 8 de marzo, permitiendo una consulta electoral amañada, carente de equidad, que tiene un fin predeterminado. Es la manipulación sutil del ciudadano.
Claro que la intensidad de este apoyo mediático “gratis” que recibirá Roy tiene fecha de caducidad. El respaldo que hoy recibe en los grandes centros de opinión cesará el lunes 9 de marzo. Una vez cumplida la tarea que le encomendaron a Roy de dividir el voto de opinión y fracturar las mayorías de la izquierda, la maquinaria de la información concentrará sus esfuerzos en la unificación de la derecha para intentar la recuperación de la Presidencia de Colombia. En este escenario, Roy, candidato que es presentado como alternativa, será abandonado a la vera del camino, habiendo servido únicamente como catalizador de la dispersión ajena.
Entonces, resulta indispensable que el ciudadano comprenda el engaño estadístico en que lo están metiendo. Los votos obtenidos por Cepeda en octubre de 2025 corresponden a una consulta interna y limitada de partido, para la cual la Registraduría Nacional instaló un poco más de veinte mil mesas de votación; por el contrario, la jornada del 8 de marzo será abierta y de alcance nacional y contará con 125.259 mesas (una cantidad 625 % mayor), en la cual no dejaron participar a Cepeda. Es natural, por el potencial de votantes, que las cifras de Roy Barreras superen a las de Cepeda, pero presentar este resultado como una prueba de mayorías previas en favor de Roy constituye una falsedad técnica. Fue la gran jugada electoral del CNE al negar la participación Cepeda bajo una decisión administrativa, aislando al electorado de izquierda de una competencia justa.
La respuesta del ciudadano
Ante este diseño de confusión calculada, la respuesta del elector consciente debe ser la precisión técnica en la urna. El próximo domingo 8 de marzo, lo mejor es no tener en cuenta el tarjetón de la consulta. Al llegar al puesto de votación, se solicita única y exclusivamente el tarjetón de Cámara de Representantes y el de Senado de la República. Únicamente se marcan esos dos instrumentos de poder legislativo. Recibir el tarjetón de las consultas es inflar otras métricas para desmoralizar al grueso de la ciudadanía y proyectar una falsa hegemonía.
El llamado a la ciudadanía es a no permitir esta distracción. La elección del Presidente y Vicepresidente tiene sus propias fechas asignadas en el calendario: la primera vuelta será el 31 de mayo, y de ser necesaria, la segunda vuelta el 21 de junio. Intentar anticipar esa decisión este 8 de marzo es un error táctico que solo beneficia a las maquinarias politiqueras.
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