Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Sábado:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Sábado, 3 de octubre de 2026

LA CARCAJADA DIABOLICA DEL PODER

Martinelli
José López Hurtado
José López Hurtado – Analista Internacional.

“Con alta dosis de dolo y de irrespeto,
y en un gesto a todas luces inamistoso para con el pueblo colombiano,
privilegió la cercanía ideológica con su amigo Álvaro Uribe Vélez,
en desmedro de esa consagrada tradición mantenida
desde los albores de la Humanidad”.

El saliente presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, resolvió en su momento apostar todo su capital político concediendo asilo político a María del Pilar Hurtado, exdirectora del DAS, solicitada por la justicia colombiana.

Al hacerlo desnaturalizaba esa vieja figura jurídica del derecho universal, aplicable solo para delitos políticos, no comunes, como los presuntamente cometidos por la exfuncionaria, el de las intercepciones ilegales, entre otros. Con alta dosis de dolo y de irrespeto, y en un gesto a todas luces inamistoso para con el pueblo colombiano, privilegió la cercanía ideológica con su amigo Álvaro Uribe Vélez, en desmedro de esa consagrada tradición mantenida desde los albores de la Humanidad.

Y con su conducta de mandatario, abrió la posibilidad para que una larga fila de personas, la mayoría de ellas funcionarios del gobierno Uribe, llamados por la justicia, abogaran por la aplicación de la figura, cuando sus conductas violentaban los tipos del derecho penal ordinario, en estricto sentido.

Ese insulto al derecho penal consuetudinario se vio fortalecido en este caso particular por el desdén del Estado colombiano, en actuar decididamente a fin de que la prófuga respondiera en el país a las graves acusaciones que se le endilgan por parte de la Fiscalía General de la Nación. Por fortuna la burla ha cesado con su entrega hace unas horas a la justicia colombiana, cuando no encontró otra alternativa jurídica y ante la inminencia de su captura por la Interpol.

Pero la ironía, esa carcajada diabólica del poder, que apenas comienza a oírse por toda la región, reside en la circunstancia de que hoy Martinelli, con graves cargos de fraude al Estado panameño, pero también de ser el artífice de interceptaciones ilegales, al igual que su protegida, es muy probable que solicite el asilo político en Canadá, a donde todo indica que se trasladó con su guardia pretoriana, porque Guatemala se lo negó tajantemente. Y se lo negó al considerar esta situación dentro de los parámetros de la remota tradición jurídica, a los que hemos hecho referencia.

Por fortuna, la figura del asilo político todavía tiene sus defensores, que no están dispuestos a que se la siga mancillando con criterios de malsana politiquería, amistad o inconfesables intereses.

Quien hubiera creído que Martinelli tendría que tomarse, al término de su mandato, su propia medicina venenosa, cuyo antídoto le va a ser muy difícil conseguir.

* Analista Internacional, colombiano.