Inconfundible estilo


Hay características y talantes desde lo intelectual, físico, psicológico, cultural, político, y hasta familiar, entre otras, que hacen inconfundible la identidad de una persona por los resultados de sus maquinaciones, aunque no siempre aparezca en primeros planos como autor.
Por esa sagacidad, el sujeto deduce convencido que perpetuamente logrará confundir y despistar a todo el mundo, y en consecuencia, seguir conduciendo muchedumbres obsesionadas por la aparente misericordia que trasmite, de manera ladina. Es asunto de psicología de masas, a lo hitleriano, pues las cárceles se van llenando de sus secuaces y los asilos en el exterior de sus aliados, cuando no es que andan huyendo, mientras el cabecilla sigue intrigando futuros en su propia comarca.
El Gobierno Santos, el proceso de paz, Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador; Sergio Jaramillo, alto comisionado de paz; y Alejandro Eder, director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, fueron algunas de sus nuevas víctimas; hasta el mismo Ejército Nacional, utilizado maquiavélicamente por intermedio de algunos de sus altos oficiales, e inclusive, los que ya cayeron en esta nueva acción: el jefe de inteligencia del Ejército, brigadier general Mauricio Ricardo Zúñiga, y el director de la Central de Inteligencia Técnica, brigadier general Jorge Zuluaga. Nuevos sacrificados, mientras el líder, invisible para quienes no lo quieren ver; e intocable para quienes no se atreven a juzgarlo, sigue renegando por la recuperación del poder perdido a como dé lugar.
Pero lo paradójico es que escogió como caballo de batalla el desprestigio y ojalá el fracaso de uno de los mayores bienes públicos y por tanto uno de los más altos objetivos del Estado: la paz entre colombianos. Y para lograrlo no ha escatimado esfuerzos.
Las nuevas chuzadas se realizaron con similares características y talantes al espionaje que lideró desde el desaparecido DAS a políticos, periodistas, personas relacionadas con las ONG, Piedad, Cepeda, magistrados, los de siempre, como decía la investigación de Semana.com. Y precisamente, no aceptan esas ‘fuerzas oscuras’, a que se refiere Santos, que la paz y las negociaciones se hacen es con el enemigo, con un peligroso adversario que no pudo ser derrotado en más de 50 años de desangre colectivo; tampoco admiten que ante el fracaso de gobiernos anteriores el presidente Santos se haya separado del “todo vale”: alianzas con los congresistas de la parapolítica, simulación de desmovilizaciones, falsos positivos, venta de franquicias paramilitares a narcos, entrega de subsidios a los terratenientes financiadores de sus campañas, ferias de notarías, en fin, todas las cosas que terminaron fichando al Gobierno Santos como el nuevo enemigo.
Entonces enfiló sus baterías, con los mismos recursos del Estado sin que el Estado se diera cuenta, contra los propios funcionarios del Gobierno. Santos reacciona ordenando que “investiguen hasta el fondo sobre esta situación: hasta dónde ha podido llegar este uso ilícito de la inteligencia, quién está detrás de esto, quién puede estar interesado en investigar, en grabar y en interceptar a nuestros negociadores de paz”.
El tiempo nos dará la razón, incluso el mismo presidente Santos huele muy cerca la autoría de estas nuevas maquinaciones, pero utiliza el eufemismo cuando exige “que se aclare si este episodio fue protagonizado por ‘fuerzas oscuras’ que quieren sabotear el proceso de paz”. O como dijo ayer: “poner el contexto correcto de lo que ha sucedido, porque aquí hay mucha gente tratando de pescar en río revuelto”. Es decir, que necesita confirmar lo sabido: quién utiliza el “todo vale”, quién está pescando en río revuelto y quién se beneficia del ilícito, por eso dice que “nosotros somos un Gobierno, y lo digo desde el Ministerio de la Justicia y el Derecho, un Gobierno que defiende el Estado de Derecho, no defiende los estados de opinión”, en una categórica afirmación en la que deja entrever quién es el dueño de la propuesta de crear un Estado de Opinión en Colombia. Pero nos tiene jodidos a los colombianos la falta de memoria.
Claro que en estas cosas no opera el sentido común ni las deducciones lógicas, por eso estoy seguro de que tampoco le van a parar bolas a su última orden, que “esa investigación produzca resultados a más tardar a finales de la semana entrante. Les he dado plazo para que el viernes de la semana entrante me traigan los resultados de una investigación que no debe ser difícil de realizar”, dijo Santos.
Sin embargo, como van a iniciar otro “toque-toque”, con las reconocidas cortinas de humo para evitar que se conozca la verdad, no es que perdamos del todo las esperanzas que tenemos los colombianos de que todo se aclare, pero en nuestra intimidad somos pesimistas de los resultados porque se trata de una nueva intentona de golpe con inconfundible estilo y ruido de sables de fondo; tranquilos que todo se olvidará de repente, y podremos votar por esas “fuerzas oscuras” para Senado el día 9 de marzo, y ojalá bien tempranito.



