ESTÁ ARMADO UN GRAN CONFLICTO INTERNO
![]() |
| http://elturbion.modep.org/drupal/files |
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Ningún varón en sano juicio ni mujer en edad de merecer podrán negar que en Colombia políticos y gobierno, empresarios y banca, “cooperativas” de trabajo y EPS, farc y paras, DAS, alcaldías, Invías, Ecopetrol y sus tarifas, consorcios temporales tienen armado un conflicto interno con los ciudadanos del común. El país está patas arriba, como diría Carlos Lleras, y no de contento, como el burro que se revuelca en el potrero.
Parece que todo se ha confabulado contra el hombre de la calle. Porque ni los congresistas ni el Presidente, ni sus ministros, ni quienes gozan de los favores del gobierno están sufriendo los efectos del desastre de esta última década de corrupción e indolencia de quienes tienen el sartén por el mango.
La educación no tiene cobertura ni calidad ni presupuesto suficiente. La salud está en manos de unas 50 fieras que con garras mañosas han dado zarpazos a las cotizaciones que custodiaba el inoficioso Ministerio de Desprotección Social. Ni hablar entonces de la seguridad social democrática. Solo hay plata para la guerra, para casas fiscales, para cárceles, para viviendas en Melgar, para soltársela a la Dimayor para cubrir la deprimente jugarreta del fútbol. No hubo plata para que el Presidente firmara la ley gracia que votó el Congreso para los maestros. No hubo plata para revivir las leyes laborales vigentes antes de la ley 50, ni para generar nuevos empleos. En vano se votó una nueva ley de “empleo temprano” que a nadie beneficia. Los jóvenes siguen sin esperanzas. Sigue pagando el pueblo las más altas tarifas de gasolina del mundo y el ministro que antes de serlo elevó su garganta y su pluma en contra de esta política, hoy aprieta el acelerador para enriquecer las arcas de una empresa estatal.
Se han perdido los perfiles de lo que es un Estado Social de Derecho. Apenas si existe en teoría el nombre de democracia porque hay elecciones, aunque el mismo Registrador se queja de ataques de instituciones del propio estado en el momento de dar a conocer los votos. Se privilegia a la banca, a la libre empresa, al gran comercio organizado, a los inversionistas extranjeros, a los compadrazgos temporales. O sea, a quienes gozan de buena salud en sus bolsillos. Pero olvidó el Gobierno y los empresarios lo que saben bien los capitalistas extranjeros. Que en Colombia el trabajador es un paria, su mano es una de las más baratas del mundo. Que la ley 100 impide que el enfermo reciba oportuna atención y medicamentos adecuados a su mal. Ojalá todos los enfermos de corazón gozaran de la atención que tuvo nuestro magro Vicepresidente recién subió a su cargo. Hasta ahora los damnificados durante el invierno del año pasado no han acabado de recibir la ayuda cacareada.
O sea, que el pueblo solo oye hablar de conflicto armado, de combates diarios contra las farc, de la aprobación del fatídico TLC, de las hazañas de los embajadores, de las rabietas del anterior jefe de estado, de las víctimas del invierno y del robo de sus tierras. Pero no oye hablar de las reservas y su peligro en los Fondos de Pensiones, de la recuperación de los dineros de las EPS y de Estupefacientes, del IDU, de los grandes desfalcos en los contrataciones a empresas de amigos del los gobernantes, ni de la posibilidad de echar atrás la ley 50 ni la ley 100 cuyo ponente bien sabe el pueblo colombiano quien fue. Para qué restaurar los Ministerios de Trabajo, de Justicia, de Salud, si todo va a seguir igual o peor?
El rompecabezas estatal está perfectamente bien armado y el conflicto social en que el establecimiento tiene sumido al pueblo está lejos de convertirse en Prosperidad Democrática y sus locomotoras están lejos de oírse pitar.
24-05-11 – 6:15 p.m.
Leer más…





