Entrada libre a leer mi libro


Víctor Raúl Jaramillo, poeta, filósofo (Ph. D.) y músico (cantante, compositor y guitarrista de Reencarnación, una las más importantes bandas de Ultrametal de Colombia y Suramérica, la cual sigue vigente desde que la formara en 1987), dirige un encomiable proyecto editorial de lectura gratuita en la Web, Libre Acceso Ediciones; una suerte de obra filantrópica intelectual y espiritual, a la cual dedica de manera generosa gran parte de su tiempo.
Allí ha publicado a los poetas Juan Calzadilla, Elkin Restrepo, Pedro Arturo Estrada, Eufrasio Guzmán, Jennifer García Acevedo, Juan Diego Tamayo, Tarsicio Valencia y Yolima Zuleta; entre otros.
Ahora el turno ha sido para una selección de mi libro Coctel de versos para la mesa 3, Medellín 2002.
A manera de prefacio, va una reseña del poeta Pedro Arturo Estrada, y otra del poeta Edgar Trejos.
La fotografía del autor que aparece al final fue tomada por la pintora María Soledad Londoño Soto, con fondo de una de sus obras: La Dama de los siete puñales.
Me permito adelantar el Prefacio:
PREFACIO

LEÓN GIL, ANTIPOETA DE LA EBRIA LUCIDEZ
Por Pedro Arturo Estrada
«A lo máximo que aspiro es a ser un poeta auténtico, no original»
León Gil, Coctel de versos para la mesa 3
«Clamar en el desierto debe ser horrible, pero más horrible todavía cantar en el vacío canciones que sospechamos son buenas, útiles y bellas», decía León Gil alguna vez hablándonos de un poeta amigo fallecido. Y es que, según la cita bíblica, Ecce vox clamantis in deserto, León asumió su condición de antipoeta a la manera de esos profetas en contravía del buen sentido y el gusto general que parece domesticarnos a todos, incluso a muchos escribidores de versos hoy por hoy. Porque desde sus comienzos con el libro «memorable, memorizable, cantable, decible, recitable, dedicable, fotocopiable, es decir, guardable, conservable, portable en los bolsillos de la camisa, de los pantalones y del alma» que es y será DEL HUERTO DE VAN GOGH, León Gil se reveló con toda la fuerza, la lucidez y la locura de un artista auténtico, un poseído de la belleza y del furor sagrado de la palabra como elemento de conocimiento y de pasión, como medio de realización y de transmutación existencial único y último. Luego desnudó su espíritu de infante salvaje en ECCE INFANS, ECCE HOMO, libro que mostró al hombre tras las primeras sombras y tormentas. Y ahora, desde hace unos pocos meses, por fin podemos celebrar la aparición de su largamente esperado CÓCTEL DE VERSOS PARA LA MESA 3, donde el poeta y antipoeta juntos coronan su búsqueda y revelación esencial.
El humor trágico que destila su poesía es una de las cosas por las que se le recordará.
Hay en L.G., un ansia de decirlo todo de una buena vez, una compulsión expresiva que lo lleva a desbordar incluso el canon de lo aceptable «poéticamente» y es por ello que a veces algunos le juzgan de desordenado y excesivo YO. Pero precisamente ello sucede porque pertenece a esa corriente de «malditos» que manoseamos sin pena ni gloria, como Artaud, Lowry, Vallejo, Gómez Jattin, por ejemplo, y quizá por ello no ha podido congeniar con cierta clase de éxito fácil y farandulero.
La camada de poetas antioqueños nacidos después de los 50 y que surgió en Medellín a partir de los 70 y aun 80: F. Rendón, Carlos Bedoya, Víctor Gaviria, Gabriel Jaime Franco, Orlando Gallo, Omar Castillo, J. A. Sánchez, Everardo Rendón, Javier Naranjo, etc., entra ya en su etapa de añejamiento definitivo. León Gil pertenece a este grupo y su poesía posee las calidades exigidas para permanecer y seguir alimentando el fuego y el juego de las palabras.
En COCTEL DE VERSOS PARA LA MESA 3. brillan por sí solos poemas antológicos como Canción para Geoffrey Firmin, Poluciones Poéticas, A la Moda con la muerte, NN y SS., Lucífugos, Aguafiestas, Insania, Epitafio del Misántropo, Lapsus Cálami, Abcediario de los Poetaschifles, conocidos ya algunos entre sus amigos, pero también poemas en los que juega, se burla, se confiesa, increpa, desespera, sentencia, se defiende, pelea, propone, filosofa, con un lenguaje altanero, duro y eficaz como un cuchillo (los cuchillos de Gómez Jattin) , este antipoeta y poeta nuestro, digno de leerse y releerse, León Gil.
Para solo citar uno de sus más breves poemas sobre la poesía, veamos:
MISTERIOS
Grandes misterios de la humanidad:
¿Por qué dejó de escribir Rimbaud?
¿Por qué dejó de componer Rossini?
Pequeños misterios de la comunidad:
¿Por qué no dejo de escribir yo?
¿Por qué no deja de escribir usted?
Hay que celebrar en León Gil el poder extraño de la poesía más allá de los mismos convencionalismos del poema. COCTEL DE VERSOS PARA LA MESA 3 maduró en el silencio y la soledad más fértiles. No en vano la poesía es el cóctel más difícil de mezclar, pues se integra en él «el alcohol de los demonios» (el silencio de Char) con la sangre ardorosa, luminosa de la palabra y los venenos de la misma existencia material.
***
LEÓN GIL Y SU COCTEL VERSOS
Por Edgar Trejos
Leídos los poemas de León Gil en su último libro publicado, con la alegría que nos procura siempre, como lectores, la iluminación ante y para el mundo de un amigo de quien conocemos su navegación poética persistente, podemos afirmar con tranquilidad y regocijo lo siguiente:
La poética del autor a través de sus poemas nos muestra y demuestra una vez más, la terca y lúcida y lúdica (apasionada) lectura que hace de la realidad en sus mil y un avatares verbales con los que se presenta ante los ojos de quien transita su cauda vertiginosa. Como lectores compaginamos con su leer el mundo. La palabra a través de la cual en sus versos nos presenta su lectura tiene una factura rápida y graciosa que se asimila fácilmente a nuestra manera de ser en el mundo.
Hay un afán explicativo en la mirada sobre la realidad, afán de hacer entrar en razón al lector en muchos poemas del libro. Opera en sus versos la necesidad de salvaguardar la piel, el cuerpo, el alma, el corazón, el ser, la vida, para la verdadera vida, ¿Cuál es? Sería su clímax expositivo, pero hasta allá no llega, aunque ganas no le faltan, eso es asunto privilegiado del lector.
Hermanos míos
Guardaos de los piadosos los justos y los cuerdos
…
Que tu voz no ilumine sus consciencias
Porque cuidan sus tinieblas
Como los dioses cuidaban de su fuego…
Algo que desdice de su verdadera intención poética pero que a la vez reafirma la línea general, el aire juguetón inspirador (flamígero, sin la menor gana de eternidad, esa que otorga justamente la poesía) de la plataforma literaria de León Gil en Cóctel de Versos Para la Mesa 3, queda explícito en sus propias palabras:
Para escribir/ sólo se necesita/ necesidad de hablar/ y nadie a quién
Y digámoslo de una vez: No es poesía que gane concursos, que conquiste William Ospinas propuestos de jurados; mismos que luego escribirán ditirambos de los fallos contra los pobres poetas del país que no tienen donde caerse muertos de tranquila muerte natural, o la pobre poesía nacional, asesorías literarias con las que se ganan la vida, ellos sí, leyendo ponencias aquí y acullá y bla bla bla; irrespetando de paso a los obreros del verso que se ganan la vida bien difícilmente, todos lo sabemos.
Como lectores de poesía, nos congratulamos con poemas valerosos y profundamente escuetos y sinceros, como
PLEGARIA PROFANA
Señor, soy una mujer
ignara y simple
como la gran mayoría
de mujeres
y hombres del mundo
…
Pero yo, ante el mundo
no estoy llena de gracia
ni el Señor es conmigo
y maldita yo soy
entre todas las mujeres
y bendito no es el fruto
de mi vientre…Oh Jesús
Señor, estoy temblando
de miedo y vergüenza
porque te amo a ti
y mucho amo la vida
Señor, te lo ruego:
–y perdona–
ilumina su espíritu
y guía sus manos:
que detrás de esta vida
no se escurra
también la mía
Y con poemas desafiantes, retadores como
ARMERO:
No sufras, amor
por la catástrofe de Armero
ni por la de Pompeya
ni por las que vendrán
Piensa
que de esos veinte mil
‘los malos eran más’
y el noventa y nueve punto nueve
sólo servía para fabricar
fertilizantes para el campo
o concentrados para cerdos
Recuerda, amor
que en Sodoma y Gomorra
solamente había un hombre justo
y que es más fácil probar
ante la NASA
la existencia de marcianos
que ante el Vaticano
la santidad de algún vecino
El hombre es por excelencia
la gran plaga de la tierra
la peste universal
En Cóctel de Versos Para la Mesa 3, León Gil eslabona una enorme afectuosidad a nivel verbal por la exposición de la realidad, mirada ésta; como dijimos, desde una postura lúcida, vale decir inteligente y lúdica. Toda la filosofía poética de la sobrevivencia posible al mundo –fíjense, no decimos en el mundo–, está presente, expresada con una inmensa ternura en su obra; no exenta de dolor, de exacerbación de las propias llagas, y eso es suficiente. Su sinceridad, entre otras virtudes y razones, además de las estrictamente poéticas; es decir, de utilización artística del lenguaje, del uso poético de la palabra que perdura en el tiempo.
León Gil es sinónimo del desparpajo real y verbal en el que transparenta sus precariedades y las nuestras.
León Gil expone con sus poemas el Cóctel poético, infinito y muy reconocido; pero silenciado en la poesía, de nuestros desequilibrios fingidos y argüidos ante el mundo para pasar la vida, simplemente para pasarla, de la mejor manera. Para posar de humanos. Todos lo sabemos.
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Acceso directo al libro:
https://cba48e0e-a207-4465-94f3-419ea5fe390e.filesusr.com/ugd/923145_da400673d328486eb66778ce2c9a0db0.pdf
Otras publicaciones de León Gil en Proclama del Pacífico:




