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Martes, 6 de octubre de 2026

El Supremo Consejo del Parque Santander

Personajes Parque digital
El Supremo Consejo del Parque Santander
Fotografía de Elvia Gironza

Donde se arregla el mundo cada tarde

Alfonso Luna Geller

Bajo la sombra tutelar de los árboles del Parque Francisco de Paula Santander, sesiona a diario el cuerpo colegiado más importante, y quizás el más sensato, de Santander de Quilichao. No necesitan curul en el Concejo ni oficina en la Alcaldía; su recinto sagrado es la banca de cemento que ha soportado estoicamente el peso de la historia y de sus protagonistas.

En la imagen, capturada para la posteridad, aparece el quórum reglamentario de esta cofradía de la experiencia. Allí estamos, resolviendo lo divino y lo humano: Napoleón Solarte, Progenio Vargas, Edward Morera, Rafael Ramírez, Óscar Medina, Manuel Devia, Rigoberto Otero, Gersaín Vásquez y Harold Silva, junto a este servidor, Alfonso Luna Geller, contertulios vitalicios que, con puntualidad inglesa, acuden a la cita.

Nuestra agenda constituyente es ambiciosa y perpetua. En esas bancas se ha firmado la paz mundial tres veces por semana, se ha reestructurado la economía nacional antes del atardecer y se han solucionado conflictos geopolíticos que ni la ONU ha podido destrabar. Somos especialistas en resolver desavenencias universales, aunque, paradójicamente, el mundo sigue igual de averiado al día siguiente, lo que nos obliga a regresar a la misma hora para intentarlo de nuevo en un diálogo interminable y delicioso.

Esta es la generación que vio transformarse al pueblo en ciudad a mediados del siglo pasado. Somos los pensionados de la vida, los veteranos del servicio público y privado que ahora ejercen el noble oficio de la tertulia. La comunidad nos mira con el respeto que se le debe a la biblioteca viva del municipio, sabiendo que, mientras este grupo siga ocupando su trinchera en el parque, la memoria de Quilichao estará a salvo.

Aquí no se envejece; se acumula juventud acumulada. Y aunque no cobramos honorarios, el pago es inmejorable: la amistad inquebrantable y la certeza de que, al menos por un par de horas, tenemos la solución a todos los problemas del universo.

La geopolítica de las canas

El Supremo Consejo del Parque Santander
Visita de Estado. Estos personajes llegaron a las bancas de Quilichao gracias a la imaginación de Proclama del Pacífico y la magia digital de https://gemini.google.com/

Y que nadie se atreva a llamarnos «clase pasiva». Las estadísticas globales confirman lo que en este parque ya sabíamos: el mundo no lo manejan los muchachos de tenis y patineta, sino los señores de guayabera y bastón. Estamos en plena sintonía con la moda administrativa del planeta.

Si alguien duda de nuestra productividad, que mire hacia el norte: Donald Trump, con 79 años y un bronceado envidiable, retomó las riendas de la potencia más grande del mundo, sucediendo a un Joe Biden que, a sus 83, aún firmaba decretos. Si miramos a Oriente, el «zar» Vladímir Putin y yo compartimos la gloriosa cifra de 73 años, la misma edad en la que uno apenas está empezando a entender en qué consiste la vida. Y ni hablar de Xi Jinping, que con 72 maneja a mil cuatrocientos millones de almas sin despeinarse.

En el vecindario no nos quedamos atrás. Lula da Silva gobierna el gigante suramericano a los 80, demostrando que la izquierda también se añeja en roble, mientras que aquí cerca, Álvaro Uribe, con sus 73 (mi «coetáneo» de fatigas), sigue tuiteando con la energía de un adolescente.

Y si de conflictos eternos se trata, ahí está Benjamín Netanyahu con 76, o la máxima autoridad espiritual, el Papa Francisco, quien a sus 89 años cargó, hasta el año pasado, sobre sus hombros los pecados del mundo entero. Comparados con Su Santidad, en esta banca somos unos jovencitos promisorios.

Así que, queridos paisanos, cuando nos vean en el Parque Santander, no vean a unos viejos perdiendo el tiempo. Vean una cumbre de alto nivel, alineada con la gerontocracia que dirige la galaxia. La única diferencia es que Trump y Putin tienen botones nucleares, y nosotros tenemos pandebono y tinto; pero les aseguro que arreglamos el país con mucha más sensatez que ellos. ¡La experiencia no se improvisa, carajo!


Otras publicaciones de Alfonso Luna Geller en Proclama del Pacífico:Alfonso J. Luna Geller[email protected]