El silencio definitivo de la 1070 AM


Réquiem por Radio Súper Popayán

La frecuencia 1070 AM enmudeció. El histórico dial de Radio Súper Popayán, anclado arquitectónica y sentimentalmente en la carrera octava del centro histórico, apagó sus transmisores. Este silencio marca el final de un capítulo decisivo para el periodismo caucano y evidencia la fragilidad de una industria golpeada por realidades económicas adversas y disputas patrimoniales irresolubles.

Yinner Bravo Astaiza, director de noticias entre 2012 y 2022, testifica el ocaso de una estación que inició su ciclo moderno bajo la administración de Eliecer León y la tutela de la familia Pava. La emisora vivió su época dorada cuando Felipe Muñoz inyectó la modernización tecnológica necesaria para competir con las grandes cadenas nacionales, permitiendo soñar con una radio de alcance global desde la provincia. Bajo la gerencia de Carlos Alberto Lenis, la señal rodó por las carreteras del mundo para cubrir el ciclismo internacional y el mundial de fútbol, consolidando una marca de prestigio regional.
La arquitectura humana y la memoria trágica
La grandeza de Radio Súper residió en su capital humano y en su peso histórico. Por sus consolas y micrófonos transitaron voces que definieron la agenda pública del departamento. Ovidio Reinaldo Hoyos, Istmenia Ardila, Julio César Payán y Fernando Carvajal cimentaron la credibilidad del medio. Allí forjaron su carácter periodístico figuras como Jesús Santacruz, Marco Aurelio Gaviria, Yamir Mosquera y el analista Horacio Dorado.
La estación conserva también la huella indeleble del sacrificio. Sus estudios fueron la sede natural de Manolo Martínez Espinosa y su temido programa El Yunque. El director del impreso Avanzada Caucana convirtió esos micrófonos en un tribunal de control social. La violencia apagó su voz la noche del 29 de septiembre de 1993. Sicarios le arrebataron la vida minutos después de abandonar la emisora tras transmitir su último programa, vinculando para siempre a la 1070 AM con el costo más alto de la libertad de prensa.
La sostenibilidad operativa dependió durante años de la gestión comercial de los hermanos Javier Enrique y Alfonso Apraez, sumada a la entrega técnica y administrativa de Luis Martín Merchán, Elizabeth Cobo, Fernando García, Joe Orlando Mina y Óscar Agredo. Esa escuela formó también a la generación de relevo. Talentos como Diego Cifuentes, Alexander Casas, Martha Muñoz, Juan David Ortega, Edinson Bolaños y Carlos Quilindo aprendieron el oficio bajo la tutela de maestros de la talla de Silvio Sierra, Libardo Dorado y Luis Carlos Torres Urrutia.
La tormenta perfecta
La desaparición de este ícono obedece a una convergencia fatal de factores. En el plano jurídico, un trámite de compraventa inconcluso derivó en un limbo legal sobre la titularidad de la frecuencia. La falta de formalización ante el Ministerio de las TIC, sumada al fallecimiento de Humberto Pava y los consecuentes procesos de sucesión, generaron una inseguridad jurídica insostenible. Un error administrativo y comercial en el manejo de la propiedad condenó a la emisora a su extinción legal.
En el plano económico, los costos de operación de la banda AM resultan excesivos frente a una torta publicitaria que disminuye anualmente. El modelo de negocio tradicional enfrenta una crisis estructural de ingresos. A esto se suma la responsabilidad del Estado, que restringió el espectro electromagnético en el Cauca y abandonó su deber de oxigenar la democracia informativa.
El vacío democrático
El cierre de Radio Súper deja a decenas de periodistas, locutores y operadores sin su tribuna natural. Voces vigentes pierden un espacio vital para el ejercicio de la libertad de expresión.
Hoy, la resistencia radial en Popayán se limita a Radio 1040 AM y a la Emisora de la Universidad del Cauca. El resto del dial es estático. La ciudad pierde historia, pierde debate y pierde pluralidad. El silencio de la 1070 AM constituye un duelo cívico para una sociedad que necesita, hoy más que nunca, medios fuertes y periodistas con garantías para informar.



