El servicio secreto: “Pa’ las que sean…”
Por Luis A. Barrera M. – Editor
El Servicio Secreto es una agencia federal cuya responsabilidad central es garantizar la seguridad del ocupante de la Casa Blanca. Sin embargo, las autoridades estadounidenses han dicho que los funcionarios involucrados en el escándalo en Cartagena estaban asignados en esta oportunidad a tareas logísticas y no estaban directamente en el equipo de seguridad personal de Barack Obama.
El Servicio Secreto es una agencia federal cuya responsabilidad central es garantizar la seguridad del ocupante de la Casa Blanca. Sin embargo, las autoridades estadounidenses han dicho que los funcionarios involucrados en el escándalo en Cartagena estaban asignados en esta oportunidad a tareas logísticas y no estaban directamente en el equipo de seguridad personal de Barack Obama.
Funcionarios y autoridades de EE.UU. no tardaron en retirar y repatriar a los agentes por «conducta inapropiada». Además, iniciaron una investigación y ya se escuchan voces que censuran desde el Congreso norteamericano estas “canitas al aire”.
El hecho ha generado revuelo en la opinión pública y para algunos pone en tela de juicio el funcionamiento de la agencia federal y cuestiona la seguridad nacional. Muchos enemigos de Obama han aprovechado para lanzar sus dardos políticos.
Y es que en los EE.UU. existen más libros sobre Marilyn Monroe que sobre la II Guerra Mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena para algunos.
La prostitución es uno de los trabajos y fenómenos sociales que da respuesta al deseo sexual del ser humano, y, en muchos casos, también a la necesidad de afecto y comprensión, buscando un alivio a la soledad y a la incomunicación, principalmente hoy día en las grandes ciudades. Aunque pueblo que se respete debe tener una casa con un bombillo rojo en su fachada.
A pesar de ser citada como la profesión más antigua del mundo, la prostitución sigue siendo un asunto tabú que no deja a nadie indiferente. A mí me produce una mezcla de sensaciones, entre ellas tristeza por las personas que creen que vender su cuerpo es su única opción, o peor todavía por las que lo hacen contra su voluntad.
Vivimos en una sociedad mojigata y los miembros del cuerpo secreto sucumbieron a uno de los encantos de Cartagena. La prostitución. Siempre hay cierto desprecio admirativo hacia los hombres que suelen utilizar los servicios de prostitutas simplemente por vicio o placer desenfrenado cosa que solo es bien vista en una costumbre machista como la colombiana.
En Cartagena se ejerce el turismo sexual en todas sus modalidades y costos, y parece que los señores del servicio secreto al servicio de Obama al unísono entonaron la canción popular de Jimmy Gutiérrez “Pa’ las que sean” con los caciques del despecho.
La prostitución se convirtió, por desgracia, en algo necesario para aquellas mujeres que padecen de bajos recursos económicos, si el Estado de cualquier país legaliza este trabajo, lugares, etc. las prostitutas podrían tener un trato adecuado por la sociedad dejando a un lado la discriminación masiva que se maneja hacia ellas.
Hoy en día el fenómeno de la globalización, asociado a la expansión de Internet como instrumento de publicidad y compra, resultan determinantes en el retrato de la industria del sexo, al promocionar un cambio importante en su representación social, oferta y demanda.
Cierto día hace mucho tiempo, una muy querida amiga de Santander de Quilichao, cuando estábamos departiendo en su conocido bar en esa ciudad nos dijo a un grupo de bohemios: “Y pensar que ustedes, los periodistas, son como las prostitutas: cobran por algo que todo el mundo hace gratis, que es comunicarse.”
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