EL RÍO CAUCA ESTÁ ENFERMO


EL RÍO CAUCA ESTÁ ENFERMO

Hace un mes escribí sobre la falta de agua en la Ciudad del Cabo. Y decía algo agorero y como entre burla y presentimiento que ojalá no estuviéramos a las puertas de una catástrofe parecida. Y nos ha llegado cerquita. La noticia la trae hoy El País de Cali.
El Río Cauca está enfermo. Las sustancias químicas, salidas del trabajo de las concesionarias e inversionistas extranjeros están acabando con los peces de nuestro Río cercano. No. No es un Río en el extranjero que también nos debe doler. Es aquí, a menos de un kilómetro. A la salida de Cali. Hasta aquí llega su frescura. Y está contaminado.
Y no solo está contaminado el río. También lo está la leche materna en los pechos de madres que están alimentando a sus recién nacidos hijos. Es la conclusión de un estudio de Cinara, organismo de investigación de la Universidad del Valle. El daño no está lejos. Está en la Comuna 6, sector del Hormiguero a la salida de Cali. El daño producido por estas aguas llega a habitantes de Jamundí y Popayán y municipios y veredas.
¿Quién responderá por estos daños? Quién autoriza y permite excavar la tierra a concesionarios para extraer metales y contaminar las fuentes hídricas que se vierten luego en el lecho grande del Río que pasa por Cali, Jamundí, Yumbo, Vijes, Candelaria, Palmira y Buga? ¿Quién responderá por la salud y enfermedades de madres gestantes y niños recién nacidos?
¿Qué hacen los alcaldes, los secretarios de salud, los inspectores de policía y la policía que vigila estos sectores que están cerca del Río Cauca? ¿Nadie vigila las regiones cercanas a Timba, Mediacanoa y todo el lecho del Río Cauca que llega hasta la Virginia y Caramanta? La policía todavía se ocupa de vigilar en la ciudad la conducta de borrachitos y ladrones caseros. Quedamos en la época del ruido cuando Colombia era toda rural y vivía con costumbres medievales. Había mercado en la plaza principal y se traían «en burro y bestia» legumbres, frutas y papa, yuca y arracacha. Pero uno se podía bañar en el río y hasta beber sus aguas.
Pero ahora nuestros alcaldes autorizan con su inoperancia en su territorio la presencia de maquinarias y compañías extranjeras. Ellas sobornan por debajo del sombrero a los dueños de precios improductivos y horadan parajes extensos con selva flora y fauna. Luego se van y dejan soledad, residuos industriales, destrozos y burlados a sus pobladores.
Los autores de la noticia en primera plana de hoy domingo en El País pueden ser sancionados por los dueños del periódico. ¿Cómo han podido sacar a la luz lo que está ocurriendo bajo la figura de concesiones a inversionistas extranjeros? Este despojo de nuestra riqueza del subsuelo, del engaño a sus pobladores y la desidia de las autoridades queda al descubierto con esta noticia.
¿Qué más estará ocurriendo? Esto es apenas un acierto de redactores furtivos.
25-03-18 11:25 a.m.



