EL PREMIO NOBEL DE LA VIOLENCIA


Por Jaime Cárdenas / Para comprender de quién se trata, cuando se habla de María Corina Machado, premio nobel de la paz 2025, podemos imaginar que en un laboratorio un científico mete en un gran tubo de ensayo a María Fernanda Cabal, a Vicky Dávila y a Claudia López. Las revuelve con extracto de La Gata Emilse y luego de hervir el preparado bajo la luna llena lo deja reposar. Al otro día se podrá ver a María Corina Machado gritando que Venezuela debe ser libre y a la prensa capitalista aplaudiéndola, felicitándola.
Esta María Corina es de la misma estirpe o peor que la madrastra de Blanca Nieves o que Lady Macbeth, puesto estas dos maléficas hacen su mal en un hogar o en una corte, con víctimas reducidas, pero la Machado quiere sangre a borbotes, la de su pueblo, la de los venezolanos que defienden el proceso revolucionario que iniciara Chávez y que, con todo el terrible cerco de los Estados Unidos y sus aliados, con toda su corrupción, subsiste por la voluntad y la de su ejército.
La flamante galardonada con el premio Nobel de la Paz reclama la invasión de su país al fascista Trump; en días pasados solicitó el apoyo de Netanyahu, odiado en el mundo por criminal, por genocida. Quiere reinar en Venezuela como ayer lo hizo su familia, como lo hicieron las contadas familias que se lucraban del Estado en tanto los venezolanos y las venezolanas integrantes de las mayorías vivían en situaciones de extrema precariedad y en un estado de ignorancia atroz.
Si se hubiera pensado en restituir el valor del Nobel de Paz venido a menos con su otorgamiento a criminales de guerra como Kisssinger u Obama, o a personajillos que ningún aporte real han hecho a la paz de su país como Santos, se pudo otorgar a Francesca Albanese, relatora de la ONU para los territorios palestinos, quien ha sido valiente y ha argumentado con juicos históricos fruto de la investigación y del estudio la destrucción de Gaza y el genocidio del pueblo palestino. Pudo ser entregado a Greta Thungber en tanto que símbolo de la solidaridad con Gaza y figura visible de la flotilla Sumud. Pero no. Todo indica que el parlamento noruego obedece a las fuerzas más oscuras del pensamiento político contemporáneo que sostienen como uno de sus postulados el ejercicio de la violencia estatal para control de la población.
Si algo caracteriza a María Corina Machado es su actuar permanente en contra de la paz. Cuando se destituye violentamente a Hugo Chávez, elegido en las urnas por abrumadora mayoría, ella públicamente sale a respaldar a los golpistas. Cuando se dan las guarimbas, esos actos violentos en que se ha quemado a chavistas, se ha degollado con cables a simples motociclistas, se ha matado policías, incendiado hospitales y escuelas, María Corina Machado ha dicho que se trata de levantamientos populares, siendo que en verdad es personal descompuesto, jóvenes marginales a los que se les paga con fondos que a través de las oenegés provienen de los gringos. Cuando fuera inhabilitada por la Contraloría para ser candidata subió al senil Edmundo Gonzáles como candidato y con él se paseó por Venezuela sin tener en cuenta que este sujeto, tal como se encuentra documentado sin discusión, fue agente de la CIA y en el Salvador, donde laboró en la embajada de Venezuela, fue cómplice de masacres perpetradas por los escuadrones de la muerte, colaboró con quienes mataron a monseñor Romero en 1.980 y a los sacerdotes jesuitas en la universidad UCA en 1.989. Por donde se la mire María Corina Machado es violencia y muerte.
Se articula el premio nobel de la Paz y la autonomía que tiene el parlamento noruego para designar al comité que lo elige, con las instituciones, organismos, centros de decisión, organizaciones mal llamadas de defensa de la seguridad, con un mundo de poder que se derrumba en occidente. Es que, por ejemplo, el poder de veto del consejo de seguridad de la ONU es un anacronismo insultante, la misma Corte Penal Internacional ha mostrado que sirve solo para perseguir algún dictadorzuelo de un país africano, la organización mundial del comercio sirve a los países ricos y ni qué decir del Fondo Internacional Monetario, sólo es la avidez del capital en contra de los países pobres. Así podríamos hacer una larga lista en tal sentido.
En ese nuevo orden internacional que ya se ve en las relaciones que se plantean con la emergencia de los BRIC, o con la Organización de Cooperación de Shanghái, seguramente se premiará con postulados justos a quien contribuya eficazmente a la paz, un concepto que debe superar la significación del triunfo militar con el enemigo, o puras negociaciones sin ética- como se lo entiende a estas alturas en el gobierno colombiano quien negocia en nombre de la paz con los carteles -, un valor que debe de exigir construcción social, un aporte solidario a las comunidades, a grupos, a la humanidad.
Bajo este criterio, si en el momento actual se nos pidiera un candidato o candidata para que se reconozca por el mundo su labor en pro de la paz en Colombia, no dudaría en señalar el nombre del sacerdote Javier Giraldo quien con valentía, modestia y visión de sociedad y de justicia ha entregado buena parte de su vida en defensa de las comunidades de San José de Apartadó, dejando con su acción y su palabra un mensaje de paz, de verdadera paz que debe ser conocido por el mundo.
En ese futuro al que se aspira, la farsa, la mentira no pueden coexistir en asuntos de tanta trascendencia como el aporte a la paz. No cabe duda: el nobel concedido a la venezolana cumple no solo la función deslegitimadora de la revolución bolivariana, sino que específicamente sirve para que, en el plano del imaginario colectivo, de darse una invasión a Venezuela, haya justificación, se termine aceptando que era necesario en bien de la democracia de ese país, democracia por la que dicen apostar los diarios y los medios al servicio del plan intervencionista.
La posición de Petro y la de la presidenta de Méjico ha contribuido para desmontar el entramado mentiroso que rodea el caso. Diferentes personalidades del mundo artístico, de la academia, de la ciencia, defensores de los derechos humanos de aquí y de allá también se han expresado en igual sentido.
María Corina Machado se debe asociar con la muerte y la violencia, jamás con la democracia y la paz.
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