EL PODER SINDICAL DE ASOINCA

Hace días el gobierno nacional, con bombos, platillos, fanfarrias, flashes, cámaras de TV por aquí y por allá, primero en boca de nuestro gran prestidigitador nacional, el señor presidente de la República y luego en boca de su flamante ministra de Educación Gina Parodia (perdón, Gina Parody), lanzaron a los cuatro vientos colombianos la gran noticia: ¡Oh, gloria inmarcesible, oh¡ júbilo inmortal!, de que al fin se habían acordado de los maestros colombianos y en un “acto de nobleza y de misericordia” (aprovechando que ahora estamos en dicho año, preconizado por el Papa Francisco, haciéndole caso a él, para ganar las correspondientes indulgencias de toda clase), y que por tal motivo “fundamental en la vida colombiana, bla, bla, bla” (el consabido discurso que ya sabemos de memoria), habían dispuesto y ordenado con la mano en el corazón al estilo Uribe, incrementar el salario de los maestros colombianos en un 9,7%, ¡oh noticia de las noticias! siendo el “MÁS ALTO AUMENTO OTORGADO A LOS EDUCADORES EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS POR GOBIERNO ALGUNO” (aplausos a montón, por favor), correspondiendo así, según ellos, a elevar el nivel de vida de “nuestros abnegados maestros” y a incentivar y “aceitar” uno de los tres ejes de nuestro mandato, el de la educación.
Cuando escuché la noticia, no la podía creer, estaba asustado y azarado, me parecía estar viviendo en otro mundo ficticio e imaginario, al estilo garcíamarquiano, escuchando a dos personajes literarios creados por nuestro gran Nobel de Literatura, Melquíades y Remedios la Bella y hasta me ericé y dije dentro de mí: ¿será que mis oídos me están mintiendo? Y entonces, dándome un pellizco para despertar, retrocedí en el tiempo y usando el método del flash bag (regresión), propio de los escritores, aterricé y recordé que tal noticia no había sido así tan fácil como lo preconizaban los dos personajes gubernamentales. ¡No, señor presidente!, ¡no, señora ministra, ¡ustedes nada nos han dado, ni nos darán nunca!, ¡todo lo que los maestros hemos conseguido para dignificar nuestra profesión, ha sido por los paros de los educadores, por acción de los sindicatos de educadores, por acción de ASOINCA (Asociación de Institutores y Trabajadores de la Educación del Cauca)!, en 77 años de luchas, sacrificios, sangre, sudor y lágrimas.
Reglamentada por la Personería Jurídica No. 039 de Julio de 1939, ASOINCA, con más de 3.000 educadores afiliados, en los 42 municipios caucanos, se ha convertido en sindicato modelo a nivel nacional, e incluso internacional. Su Misión y su Visión son dignas de imitar y sus 4 ejes de acción son fundamentales en cualquier sindicato educativo que se respete: defensa de la educación pública y popular, defensa de los derechos laborales y profesionales, coordinación con el movimiento sindical y popular, fortalecimiento de la organización sindical. Tiene 5 proyectos de beneficio a los afiliados y sus familias: PROVITEC, creado en 1983, a raíz del terremoto que asoló a Popayán, con 7 proyectos de vivienda, ahorro y créditos, Plan Vida, Supermercado, Estación de gasolina. Y ahora se prepara a partir de marzo próximo a dar la gran lucha por tener su propia manera de manejar la salud, por intermedio de la denominada ASOPROSALUD, para desligarse de la nefasta Cosmitet, el consorcio y pulpo privado que no ha cumplido con las expectativas de los maestros caucanos y sus familias.
Como nos damos cuenta, solamente nuestras luchas y sacrificios, nos han dado la dignidad que merecemos y ASOINCA ha sido nuestra bandera y baluarte con la cual la hemos logrado, aplicando muy bien los conceptos guevaristas: “Si el presente es de lucha, el futuro será nuestro” y “si fuéramos capaces de unirnos, ¡qué hermoso y qué cercano sería el mundo!”.





