EL MIO


El MIO, el sistema de trasporte masivo de Cali, mal copiado del Trasmilenio y mal financiado como todos los otros del país, es por donde se mire, un candidato al fracaso total. Mal estructurado desde antes de nacer. Desarrollado al revés, construyó primero la ruta por donde no tenía pasajeros y todavía no ha terminado la de Aguablanca, que es donde abundan los usuarios.
Ineficaz para trasportar 500 mil caleños diarios, soporta hoy la competencia de los piratas, la de las veloces motos y un pésimo ejercicio gerencial bifonte, donde no se sabe quien comete más errores, si el doctor Garrido, presidente nominal, caracterizado por tener menos cintura que una nevera para afrontar los negocios, o su curtida compinche, la doctora Nohora Acero conocida de autos desde Bogotá, quien todo lo firma, todo lo dispone y prefiere mandar las cuentas de pago a pleitos, tribunales o conciliadores, buscando quizás las jugosas comisiones de abogados para sus empresas asesoras jurídicas del mismo MIO.
Metidos de lleno en la manía de contratar diagnósticos, insisten en gastar dinero tratando de averiguar cómo se puede dizque salvar lo imposible y, para ello, ahora tienen a unos brasileros que contrataron como personas naturales, porque la firma que de verdad representan está impedida en el Brasil por inventar cifras en sus informes.
El MIO es de Cali y el alcalde de Cali es Armitage, quien como dueño de siderúrgicas conoce de chatarras y sabe dónde hay que derretirlas. Como tal debería pedir que Supersociedades intervenga la empresa para poderla liquidar y estructurar de nuevo, cambiándole hasta de nombre y quitándole todas las arandelas y los garridos aceros que le estorban.
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