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Sábado, 10 de octubre de 2026
martes 15 mayo, 2012 a las 4:29 pm


EL CORAZÓN ES UN MÚSICO

CON BOMBO Y CUERDAS

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Colombiano

En honor de Sabas Mandinga

Dígame usted, que lee esta cuartilla, a cuántos conciertos ha ido en su ciudad o en otro país, en la Plaza de Bolívar, en la Scala de Milán, o en el Teatro Colón. ¿No es cierto que allí suenan a fiesta la tuba mayor, los cornos, trombones, el tambor, los violines, el timbal y los violoncelos? Tendrá que contarme cómo le han quedado los oídos pintados de azul trompeta, rojo bombo, lila flauta o negro saxofón.

¿Y su corazón? El corazón es un órgano de mil teclas, con tubos de catedral, con pedal de resonancia y con bomba de dos fuelles. El corazón es músico con traje de fiesta, chaqueta negra, pantalón a rayas y metrónomo de director. ¿Usted no lo ha sentido cómo se mueve allá, adentro y dirige la filarmónica?

O, ¿acaso ha puesto como un poeta el oído contra el pecho de su mujer amada y ha sentido la sinfonía que se oye tras la piel y la arteria cava? Retumban las bombas de viento y las cuerdas de las venas en el pecho… Es el corazón que unas veces toca violín, otras penetra el aire con la trompeta, otras duerme sobre un laúd, otras late al compás del cello. Sus ventrículos se hinchan o se aflojan, dejan pasar la sangre o se comprimen al mando de su batuta y según el sentimiento.

El corazón se viste de frac a toda hora. Sea al alba cuando despierta el día, sea al atardecer cuando el auditorio está en penumbra. De noche usa guantes y cuello de gala para acompañar el sueño y a las estrellas que velan. La melodía es muy queda y apenas la oye el oído del apasionado.

Cuando ruge la tormenta y el cielo agita sus cabellos negros, el corazón levanta sus brazos y ordena al aquilón de sotavento que aminore el soplido de sus fuelles y que baje el volumen de su treno. En días fríos pone en su cuello una estola de paño y se pasea por el escenario para animar la cadencia y mantener el fuego en la sangre.

El corazón, como toda obra mortal, también sufre de miedo, azota la varita que lleva el ritmo cuando siente que la violencia ronda por escenarios o salas y amenazan la serenidad y mesura. Lo hemos visto mover su cuerpo con desespero, revuelto el cabello en sus sienes como Stokowski o Toscanini, Bernstein o Von Karajan que dirigía su orquesta como quien pilotaba a su avión. O es capaz como Silvestre Revueltas de reproducir los sonidos de Guillén en Sensemayá.

Sí. El corazón tiene corbatín, zapatillas, cuerdas, magia, cuchilla, veneno, hacha, pólvora en sus flautas y cuerdas y sirve pócimas al enfermo, al amargado, al eremita, a la virgen, al niño, al matón. Es capaz de dormir a una cobra, de apagarle el fuego al dragón y matar con una canción a la culebra* moviendo los pies y la cintura en el baile con los cientos de jitanjáforas de la Sensemayá,sin tener que asestar sobre su cabeza verde el hacha de diente corta vidas y de acero.

¡Mayombe–bombe–mayombé!

¡Mayombe—bombe–mayombé!

¡Mayombe–bombe–mayombé!

La culebra tiene los ojos de vidrio,

la culebra viene y se enreda en un palo,

con sus ojos de vidrio, en un pato,

con sus ojos de vidrio.

La culebra camina sin patas,

la culebra se esconde en la yerba,

caminando se esconde en la yerba,

caminando sin patas.

¡Mayombe—bombe–mayombé!

¡Mayombe–bombe–mayombé!

¡Mayombe—bombe–mayombé!

Tú le das con el hacha, y se muere:

¡dale ya!

¡No le des con el pie, que te muerde,

no le des con el pie, que se va!

Sensemayá, la culebra,

sensemayá.

Sensemayá, con sus ojos,

sensemayá.

Sensemayá, con su lengua,

sensemayá.

Sensemayá, con su boca,

sensemayá …

¡La culebra muerta no puede comer,

la culebra muerta no puede silbar,

no puede caminar,

no puede correr!

¡La culebra muerta no puede mirar,

la culebra muerta no puede beber,

no puede respirar,

no puede morder!

¡Mayombe—bombe–mayombé!

Sensemayá, la culebra…

¡Mayombe–bombe–mayombé!

Sensemayá, no se mueve…

¡Mayombe—bombe–mayombé!

Sensemayá, la culebra…

¡Mayombe—bombe–mayombé!

Sensemayá, ¡se murió!

Nicolás Guillén, cubano

13-05-12 – 11:30 a.m.

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