El 2014 no será fácil, un imposible tampoco


Superados los deberes familiares, los compromisos sociales, la recuperación por excesos de fin de año y la lectura de miles de mensajes, no respondidos hasta ahora por el ajetreo, que recibí en compañía de mi familia con motivo de la llegada de una nueva temporada vital, he decidido expresarles a todos mis amigos, familiares y conocidos que tuvieron la oportuna bondad de manifestarnos sus esperanzas para el 2014, que nuestro espíritu ha sido premiado con tanta nobleza y está agradecido al disfrutar de la amistad de cada uno de ustedes.
Quiero desearles que este nuevo año que comenzamos a transitar sea día a día una flamante ocasión para vivir con alegría, ojalá con prosperidad, y con mucha paz interior, que Dios quiera que los espíritus que ayer nos condujeron a tanta violencia y miseria por fin se aplaquen, y se desarmen, que actuemos todos con mucha inteligencia para erradicar de nuestras almas el orgullo que excluye, la vanagloria que a veces nos confunde haciéndonos creer que por algún baladí detalle somos superiores a alguno de nuestros semejantes, la envidia que destruye porvenires, la avaricia que no nos permite ser solidarios con el prójimo, que ojalá alcancemos la humildad para apreciar lo valiosos que son nuestros vecinos, la generosidad, contraria al egoísmo, que debe procurar el bien ajeno, pero también, la paciencia para entender que cada ser humano merece respeto cuando no piensa o no es como cada uno de nosotros.
Y en lo colectivo, también hay sueños para el 2014 que debemos enfrentar con mucha responsabilidad social. Tenemos las elecciones de Congreso en Marzo y presidenciales en Mayo, ojalá ataviadas con un posible referéndum sobre el proceso de paz. Creo que en Colombia se cristalizará el objetivo de paz porque el rechazo es mundial a la confrontación inmisericorde de actores armados con la población civil y no se resiste mas el cansancio frente a tanto derramamiento de sangre sin sentido.
De nosotros, de cada uno, depende que la crisis que afecta a instituciones fundamentales como el Congreso, el poder judicial, el sistema de salud, sea por fin superada. Existe en el país una gravísima decepción porque en el Estado colombiano se imponen los intereses particulares por sobre el bien común, aun así, y contra esa situación, debemos intentar que las elecciones tengan la mayor participación ciudadana para escoger bien a quienes deben garantizarnos la seguridad, disminuir el desempleo, eliminar la pobreza, y enfrentar los desafíos que afectan directamente la calidad de vida de los colombianos; elegir a los dirigentes que puedan cumplir una gestión pública con transparencia, equidad, eficiencia, eficacia y con intolerancia absoluta con la corrupción.
Esperamos que en el 2014, a nivel local y regional, los gobiernos cumplan con su compromiso de mejorar la inversión social, que no sigamos sufriendo por el impacto de la drogadicción, la inseguridad, la violencia intrafamiliar y el desempleo. Yo creo que sí se puede, pero debe haber compromiso cívico y estatal.
Para todos, gratitud inmensa por sus mensajes de bienestar expresados hasta ahora, y ruego por un feliz 2014 con el deseo de que las cosas salgan bien y que entre todos podamos construir un mejor mañana. Fácil no es, un imposible tampoco.



