Diario de ayer
Por Alfonso J. Luna G.
Nos ha pasado, como ayer, que a veces el diario Proclama del Cauca no puede entregar la información precisa, en el instante estricto en que sus miles de lectores la necesitan para conocer lo que pasa en el Cauca y Colombia, porque ésta es apenas una pequeña empresa asociativa de trabajo periodístico y editorial de carácter familiar, que por los pocos periodistas y redactores que cubren los eventos, mientras desarrollan sus trabajos en los escenarios donde se producen las noticias, se suspende ocasionalmente el diseño de las páginas Web:
Como se dice coloquialmente, nos toca ser “toderos”: periodistas, fotógrafos, camarógrafos, redactores, editores, diagramadores, impresores, distribuidores, voceadores, cobradores, vendedores, choferes, mandaderos y hasta administradores, entre otras funciones, que no las detallamos para no posar de supuestos “héroes” del periodismo regional, porque no los somos y además, lo mismo ocurre con casi todos los que nos metimos a este oficio y lo ejercemos de manera independiente.
Esto nos preocupa porque sabemos que nuestro trabajo cotidiano se ha convertido en una necesidad cultural de la infinidad de suscriptores que nos acompañan, pero enseguida tratamos de ponerlos al día actualizando la información, y sobre todo, la opinión, porque como nos enseñó Kapuscinsky, “El verdadero periodismo es intencional, a saber: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible”. Por eso, esta nueva entrada es para presentar las debidas excusas por el vacío de ayer, agradeciendo la paciencia y comprensión de todos ustedes.
Igual nos ha ocurrido con la publicación de las columnas de nuestros distinguidos colaboradores habituales, creo que los mejores escritores e intelectuales de la región, quienes han venido colaborando con el medio de comunicación desinteresadamente, en un loable trabajo que nunca ha tenido la compensación adecuada.
Seguimos soñando que algún día Proclama del Cauca, que nació en 1970 (¡hace 42 años!, pero con reserva del nombre por la Dirección Nacional del Derecho de Autor, apenas desde el 29 de diciembre de 1983 ¡hace 29 años!), pudiera convertirse en una gran empresa periodística basada en la planificación, proyección, organización, dirección y control de recursos humanos, económicos, materiales, tecnológicos, el conocimiento, etc., con división del trabajo y sustentada por algunos asociados financistas que, de verdad, le permitan un desarrollo estratégico.
Eso sí, aclaramos que esta no es una microempresa quebrada, que por los años que lleva en ejercicio del periodismo y la publicidad, pretendamos aprovechar la explotación de un sentimiento chauvinista, para que sea salvada económicamente, con la amenaza de su inminente desaparición. No. No está en nuestros planes considerar el riesgo de transitar hacia el ocaso de Proclama del Cauca. Al contrario, y a pesar de quienes así lo desean, imaginan y necesitan, especialmente algunos burócratas que llegaron hace poco al gobierno, creyendo que su fugaz poder es la herramienta precisa para pretender ahogar económicamente a este medio de comunicación. No podrán, y lo certificamos porque no son los primeros que lo han intentado, y estamos seguros de que tampoco serán los últimos. Eso lo tenemos presupuestado. Qué tal que un efímero gobernante tuviera el mínimo poder para acabar con un medio de comunicación porque decide no asignarle pauta publicitaria. Apagá y vámonos… A pesar de nuestras inmensas limitaciones, nunca hemos sido doblegados.
Tampoco buscamos accionistas para una empresa que con capital local, sea manejada por extraños a nuestra cultura, a nuestras tradiciones, a nuestra problemática cotidiana, a nuestros sueños. Obviamente, sí necesitamos crecer, dividir el trabajo y los recursos, funcionar como una gran empresa rentable y eso lo podemos lograr. Está demostrado. Esta es una invitación en sentido contrario a la que ayer conocimos desde otro medio. Esta oferta no es para que nos salven de una virtual desaparición sino para que en equipo podamos crecer todos al ritmo que exigen los nuevos tiempos de competitividad. Hoyestamos trabajando para que Proclama del Cauca sea el diario de mañana, con base en todo nuestro ayer.
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