¿Farc-aón Angola?
Por: Luís Barrera
Quienes conocemos desde hace décadas a Faraón Angola como uno de los más significativos y representativos líderes negros nortecaucanos estamos estupefactos por la noticia de su presunta vinculación a un proceso judicial y en el cual se le asocia con un grupo rebelde.
No nos imaginamos a “Don Fara” como colaborador o integrante de una organización al margen de la Ley, pues todas sus actuaciones hasta donde sepamos, como destacado dirigente político, le han valido el reconocimiento y respaldo en las urnas, aunque algunas de sus aspiraciones últimamente le fueron esquivas, pero siempre en el juego democrático apoyando el Estado de derecho social y la institucionalidad.
En nuestra opinión, puede estar siendo víctima de cualquier “cacería de brujas”, de las que suelen ocurrir en los avatares políticos y graves crisis de orden público que se viven en la región, lo cual lamentamos desde PROCLAMA por la difícil situación que debe estar padeciendo personalmente, sus familiares y allegados, a quienes les ofrecemos nuestra solidaridad y deseo para que pueda salir airoso y rápidamente demuestre su inocencia en este requerimiento de la justicia.
Al exalcalde de Caloto, Ciudad Confederada, nuestro afectivo augurio para que se esclarezcan los hechos que le imputan las autoridades, por su bien personal y el de la región nortecaucana, la cual ha sido testigo de su batallar político y la construcción de su liderazgo, basado en las buenas y sanas relaciones con el pueblo y la clase dirigente, pero en las auténticas relaciones, que conllevaron a la empatía como su ingrediente fundamental asignándoles en varias ocasiones cargos de responsabilidad popular.
Ponerse en el lugar de los demás, comprenderlos y motivarlos, siempre fueron las características esenciales de Faraón Angola como líder y mandatario de los caloteños, cosas que un buen dirigente debe fomentar y aplicar a diario.
Militante del Liberalismo, en muchas ocasiones acompañó también los proyectos políticos y procesos cívicos multipartidistas especialmente en municipios como Puerto Tejada, Caloto, Padilla, Villarrica y Guachené, en donde conserva muy buenos amigos y simpatizantes.
Se puede pensar que actualmente la política en el norte del Cauca está de capa caída y que antaño era un deber muy respetado y elogiado. Pero lo cierto es que política y polémica siempre han ido cogidas de la mano.
Esperamos que Faraón, con muy buenos argumentos jurídicos y legales, supere pronto este lamentable hecho que lo cuestiona en su honra y buen nombre, y que demuestre ante todo que de “bandido y facineroso” no tiene ni pizca como se le pretende señalar.
Confundir la opinión pública en la adversidad es fácil, porque la gente tiene miedo y cree lo que le dicen, aunque suena a chiste o a broma prefieren una mentira que no tener nada. Confiamos en su probidad y verdad porque sabemos que un buen líder político, como él, jamás basará su estrategia en la mentira y el engaño, más que nada porque es un suicidio político.
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