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Martes, 20 de octubre de 2026

“¿Colombia hacia atrás o hacia adelante?”: el progresismo redefine el tablero político

Redacción Bogotá / Por: Carlos Villamil. En medio de la reconfiguración del panorama electoral colombiano, el exgobernador Camilo Romero y...

Redacción Bogotá / Por: Carlos Villamil.

En medio de la reconfiguración del panorama electoral colombiano, el exgobernador Camilo Romero y la senadora Esmeralda Hernández trazan una narrativa clara: la contienda presidencial ya no se define en los tradicionales ejes ideológicos, sino en una disputa de modelo de país.

Romero plantea una tesis contundente que busca simplificar el debate político: no se trata de derecha, centro o izquierda, sino de una decisión entre “retroceder o avanzar”. En su lectura, el respaldo creciente a la candidatura de Iván Cepeda evidencia la consolidación de una alianza amplia que agrupa sectores liberales, progresistas, verdes y nuevas ciudadanías. Esta convergencia, más que una coalición electoral, intenta proyectarse como una plataforma de continuidad para un gobierno progresista con énfasis ambiental, social y participativo.

El exgobernador también subraya el papel estratégico del suroccidente colombiano —Nariño, Cauca y Valle— como motor político. Según su análisis, los resultados recientes al Congreso de la República de Colombia reflejan una inclinación mayoritaria hacia fuerzas del Pacto Histórico, lo que interpretan como una señal de cambio estructural desde las regiones hacia el centro del poder.

Por su parte, Hernández refuerza esta narrativa con datos políticos: el aumento de curules en el Senado y la Cámara no solo fortalece la bancada oficialista, sino que anticipa una mayor capacidad de incidencia legislativa en el próximo cuatrienio. Desde allí, la agenda progresista se proyecta con prioridades claras: defensa del medio ambiente, protección animal y reformas sociales.

Entre las iniciativas destacadas se encuentran proyectos para penalizar la zoofilia, avanzar en la prohibición del fracking, erradicar el uso del glifosato y reconocer a los ríos como sujetos de derechos. Estas propuestas no solo consolidan una identidad política, sino que también buscan conectar con nuevas sensibilidades ciudadanas, especialmente en temas ambientales y éticos.

Un elemento clave en esta ecuación política es la elección de Aída Quilcué como fórmula vicepresidencial, interpretada como un gesto de inclusión hacia sectores históricamente marginados. Para Hernández, esta decisión reafirma la esencia del progresismo: ampliar la representación y democratizar el acceso al poder.

Asimismo, la adhesión de Juan Fernando Cristo se convierte en un punto de inflexión estratégico. Su llegada no solo amplía el espectro ideológico de la campaña, sino que refuerza la narrativa de un proyecto capaz de construir consensos en medio de la diferencia.

En conjunto, las declaraciones de Romero y Hernández revelan una apuesta política que busca trascender las etiquetas tradicionales para instalar un nuevo marco de interpretación electoral. Sin embargo, el éxito de esta narrativa dependerá de su capacidad para conectar más allá de sus bases naturales y convencer a un electorado que históricamente ha oscilado entre la polarización y el escepticismo.

La pregunta, como lo plantea el propio Romero, queda abierta: ¿está Colombia realmente ante un punto de quiebre o frente a una nueva forma de polarización?

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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