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Martes, 6 de octubre de 2026
viernes 4 julio, 2014 a las 5:40 pm

Colombia, en la cima del mundo

Colombia-Brasil
Luis Enrique Delgado
Por Luis Enrique DelgadoPeriodista Acord-Valle 

Para algunos países, de esos que siempre andan apareados con la gloria y revestidos de ínfulas, es posible que acceder a octavos o a los cuartos en el Mundial de Fútbol no sea motivo de ruidosas celebraciones.

Pero para nosotros, los colombianos, sí es de mérito gigantesco lo que ha realizado el Seleccionado Colombiano en Brasil-2014.

Lo de este grupo de compatriotas, de la mano del argentino José Pékerman, es lo más grande hecho por el fútbol colombiano durante los 64 años de vida del Mundial, en los cuales se han adjudicado 19 títulos, en nuestro Continente solamente con logros máximos de Brasil (5), Argentina (2) y Uruguay (2).

Arbitro

Arbitro 2

Un Brasil sin coherencia, muy lejos de su tradición futbolística y un malísimo arbitraje, se encargaron de matarnos la ilusión, no obstante la grandeza con que el seleccionado colombiano asumió el compromiso.

Por eso hay que decir que Colombia se fue del Mundial con altura, siendo un equipo digno de más, pero al que hay que reconocerle que hizo más de lo esperado.

Mucho dirán, o dijeron, bajo su lupa siempre negativa, que el nivel de los contendores afrontados por Colombia fue pobre, sin un presente de altura y, para colmo, sin muestras futuristas.

Sin embargo, hay que abonar que en estos certámenes cuenta el momento, cada partido, porque en cada uno de ellos está en juego la vida. Y en el caso que nos ocupa, también hay que decirlo, los equipos fueron evidenciando mejoría. En un Mundial no importan tanto los medios, sino los fines.

Colombia-Brasil

Paso a paso

Costa de Marfil, por ejemplo, llegó a su tercer mundial, los tres consecutivos y con el sello de ser uno de los seleccionados más fuertes de África. Solamente pudo vencer a Japón (2-1) pero vendió cara su eliminación en primera ronda al caer en el último minuto ante Grecia por un penal dudoso. El empate lo hubiera clasificado por primera vez a octavos. No era, pues, “una pera en dulce”.

Gracias a esa victoria, Grecia, que apenas tenía un punto por su empate (0-0) con Japón logró seguir en el evento.

Japón, el otro rival de Colombia, arrimó a Brasil ostentando su quinta participación consecutiva en la cita mundialista, pero defraudó a todos al conseguir un solo punto gracias a su empate con Grecia. Recibió seis goles y apenas marcó dos.

En su grupo, el C, Colombia fue entonces amplísimo y contundente dominador, consiguiendo una cosecha de nueve goles y sólo dos en contra, uno que le hizo Costa de Marfil y otro Japón, paradójicamente los dos equipos eliminados en la primera ronda.

Nuestro representativo superó la fase de grupos con autoridad, primero venciendo 3-0 a Grecia, del que se decía anotarle un gol era casi imposible; después 2-1 a Costa de Marfil y 4-0 a Japón. En octavos, en una tarde-noche espléndida, dos golazos de James Rodríguez rubricaron la victoria ante el aguerrido Uruguay.

Colombia Tunez Mundial Brasil 2014

El onceno orientado por José Néstor Pékerman mostró lujosas galas en su fútbol colectivo y en sus individualidades cuando se necesitó de la maniobra individual. Por eso, incluso en las vísperas de los cuartos el volante cucuteño James Rodríguez fue considerado por todos los allegados al certamen y por la propia FIFA como el mejor jugador del torneo y, además, máximo goleador de la justa.

Pero Colombia no se encasilló en James, también patentó un arquero formidable como David Ospina; un par de zagueros centrales, Crhistian Zapata y Mario Alberto Yépez, de desempeño altísimo, muy superior al que esperaban los mismos colombianos acá en el país.

Lo propio puede afirmarse de los laterales Camilo Zúñiga y Pablo Armero; de los volantes Carlos Sánchez, Abel Aguilar, Juan Guillermo Cuadrado, Víctor Ibarbo y del “punta” Teófilo Gutiérrez. Y eso, para hablar solamente de quienes se consideró la nómina de inicialistas, porque la verdad es que todos los utilizados por Pékerman respondieron con gran altura. Todos entraron a la cancha con la misma convicción y con idénticos argumentos y propósitos.

¿Qué influyó para tan notable desempeño? Muchísimas cosas: humildad, un severo profesionalismo en gran parte acumulado en Europa, de donde llegó la mayoría de jugadores; un soporte inigualable de la Federación Colombiana de Fútbol, que no escatimó ningún esfuerzo para que Colombia fuera una de mejores selecciones en todos los sentidos. Desde su presentación personal, puede decirse.

Y qué decir del cuerpo técnico, con un director que demostró querer a Colombia donde vivió algún tiempo (entre 1975 y 1977, cuando fue jugador del Independiente Medellín), que incluso lloró como uno de los nuestros y que impartió su caudal de conocimientos de manera sensata y sin aspavientos.